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CERMI.ES semanal el periódico de la discapacidad.

sábado, 16 de febrero de 2013cermi.es semanal Nº 67

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"3,8 millones de personas con discapacidad,
más de 8.000 asociaciones luchando por sus derechos"

Activistas

Alfredo Gómez, presidente de la Federación Andaluza de Asociaciones de Personas Sordas (FAAS)

“Si no nos mantenemos alerta, nos pueden quitar muchos derechos”

11/02/2013

Mario García

Tiene 41 años y es un alma itinerante que le ha llevado a residir en Málaga, Cádiz, Madrid y Granada. Entusiasta del ajedrez, un refugio que le ha acompañado en su vida por su sordera, preside la Federación Andaluza de Asociaciones de Personas Sordas (FAAS) desde 2003.

Alfredo GómezAlfredo Gómez (Málaga, 1971) nació circunstancialmente en Málaga, hasta que con pocos meses su familia se trasladó a Cádiz, tierra de la que se alimentó hasta que en 2000 emigró a Madrid para trabajar en la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE).

Cuando tenía nueve meses, una otitis le obligó a medicarse con antibióticos, lo que le causó una discapacidad auditiva total por una reacción no deseada de los medicamentos. Era una época en la que la medicina no había avanzado lo suficiente.
 
De esta forma, vivió una infancia “de lucha constante”, como él mismo afirma. Estudió en un colegio marianista de Cádiz, donde siempre se sentaba en la primera fila para comprender mejor las lecciones de los profesores, aunque después acudía a clases particulares de refuerzo. “Descansaba solamente a la hora de dormir”, apunta.
 
En aquel entonces vivió “una lucha constante”, ante la ausencia de intérpretes en lengua de signos. “Este tipo de lucha me ha dado autodisciplina en mi vida y me ha enseñado que los obstáculos son siempre temporales”, recalca.
 
Gómez no aprendió la lengua de signos hasta los 15 años. Hasta entonces, se comunicaba con señas y gestos en el entorno familiar y fue sacando adelante los estudios, al tiempo que comenzaba a practicar su pasión por el ajedrez, que le ha servido de “refugio por mi sordera, que dificultaba mi relación con los demás”.
 
Del colegio pasó a estudiar Formación Profesional en las ramas de auxiliar administrativo e informática, pero dejó de ir a las clases porque le costaba “muchísimo” seguirlas. Ya había compartido con sus compañeros su deseo de organizar, mejorar y participar activamente en la resolución de los problemas.
 

Momento decisivo a los 15 años

 
Entonces, tenía 15 años y se afilió a la Asociación de Personas Sordas de Cádiz, a la que considera su otra escuela u hogar. “Ahí obtuve todos mis conocimientos en lengua de signos española y mi identidad de persona sorda, donde se definió mi personalidad y eso me dio la motivación suficiente para luchar activamente”. 
 
Después de coordinar varios departamentos, en 1990 alcanzó la Presidencia de esta entidad, que dirigió hasta 2000, cuando marchó a Madrid. Durante ese tiempo llegó a ser vicepresidente de la FAAS.
 
De esta década recuerda varios hechos gratificantes, como que el Pleno del Ayuntamiento de Cádiz aprobara una moción a favor de la lengua de signos, todo un avance en los derechos sociales de las personas con discapacidad auditiva.
 
Alfredo GómezEn el otro lado de la balanza se sitúa la educación: “Había mucho fracaso educativo. He visto que a muchos compañeros sordos les costaba progresar porque el sistema educativo no cubría sus necesidades. Uno de los motivos por los que empezamos a mejorar fue cuando empieza el reconocimiento de la lengua de signos porque en aquella época había muchas personas sordas analfabetas funcionales. Aquello no se podía seguir permitiendo, sobre todo para las nuevas generaciones. Hoy en día veo que las nuevas generaciones han progresado y tienen las puertas abiertas”.
 
En 2000, su vida dio un vuelco cuando dejó sus responsabilidades en Cádiz para asentarse en Madrid. Durante tres años trabajó en el gabinete de la Presidencia de la CNSE y también representó a las personas sordas y fue el responsable de la Comisión de Accesibilidad del CERMI estatal.
 
"Formar parte de la CNSE y del CERMI estatal fue también una gran oportunidad de aprender directamente de los grandes activistas y juristas que entonces formaban parte de estas dos organizaciones, como Luis Cañón, Rafael de Lorenzo, Paulino Azúa, Luis Cayo Pérez, Miguel Pereyra, Mario García, etc. Aquello me brindó una formación única", apostilla.
 
Pero en 2003 volvió a Andalucía, esta vez a Granada, para presidir la FAAS, que aún sigue dirigiendo. “La federación tiene una buena base y hemos conseguido muchísimas cosas para la comunidad sorda andaluza”, subraya Gómez, que menciona como una de las conquistas destacables que se incluya una referencia a la lengua de signos en el Estatuto de Autonomía de Andalucía.
 
En efecto, este instrumento jurídico recoge como uno de los principios rectores de las políticas públicas en Andalucía “el uso de la lengua de signos española y las condiciones que permitan alcanzar la igualdad de las personas sordas que opten por esta lengua, que será objeto de enseñanza, protección y respeto”.
 
Otro hito fue cuando el Parlamento andaluz aprobó la Ley 5/2011, de 5 de diciembre, por la que se regula el uso de la lengua de signos española y los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y con sordoceguera en Andalucía. “Esto costó cuatro años de trabajo”, precisa.
 
Unos 18 años después de abandonar sus estudios, Gómez se matriculó en Ciencias Políticas en la Universidad de Granada, en el curso académico 2008-09, y confía en licenciarse el próximo año. “Cuando se incorporaron los intérpretes de lengua de signos en el ámbito académico empecé a sentir el gusanillo de volver a estudiar y ahora compagino mi trabajo con los estudios”, comenta.
 

Derechos sociales

 
Alfredo GómezEn total, a Gómez le avalan 25 años en el movimiento asociativo de las personas con discapacidad y comenta al respecto: “En 1988 no existían los derechos sociales y hoy en día sí y hay más respeto y solidaridad, y la gente está más sensibilizada, aunque queda mucho por hacer”.
 
En cuanto a la difícil situación económica de la actualidad, señala que “si no estamos alerta, nos pueden quitar muchos derechos. Hay que estar atentos y activos para evitar que haya más recortes que afecten a las acciones cotidianas de cualquier persona sorda. Por ejemplo, el Gobierno andaluz todavía no ha hecho un plan de acción sobre la ley de lengua de signos. Estamos reivindicando que se cumpla”. Además, apostilla que están aumentando los porcentajes de desempleo de la comunidad sorda andaluza y “se está desequilibrando la igualdad de oportunidades”.
 
En cualquier caso, Gómez, gran aficionado al ajedrez, que practica ahora con amigos o por Internet y que ha llegado a ser campeón en algún torneo local gaditano y subcampeón de España para personas sordas, apela al gran maestro internacional Bobby Fischer para decir que “Yo no creo en la psicología, creo en las buenas jugadas”.
 
Gómez desconoce cuál será su futuro, aunque deja caer que le gustaría ser analista político. “Me gusta trabajar para la política, no ser político. Estoy siempre abierto a cualquier desafío. Me considero un itinerante, he ido pasando por distintos sitios. Hay ciclos que terminan y empiezan otros, aunque me gustaría seguir trabajando en favor de las personas con discapacidad, directa o indirectamente”.
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