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Mercedes López: “Mi objetivo en política es que las mujeres con discapacidad tengan el sitio que se merecen en la sociedad”

Entrevista de CERMI Andalucía

10/02/2020

Mercedes López se convirtió hace unos meses en la primera diputada del Parlamento Andaluz con discapacidad visual tras más de 40 años de democracia. Su presencia en el escaño con gafas oscuras llamó la atención y mucho durante varias semanas a los medios de comunicación. Detrás de aquella imagen, una biografía marcada por el diagnóstico a los 14 años de una maculopatía que hace que pierda visión paulatinamente. Mercedes López (Almería, 1981), diputada autonómica por Ciudadanos, portavoz de su grupo en la Comisión de Discapacidad y directora general de Personas con Discapacidad e Inclusión de la Junta hasta noviembre de 2019, llegó a la política tras una dilatada experiencia en el movimiento asociativo y en puestos de gestión en la Federación Almeriense de Asociaciones de Personas con Discapacidad (FAAM). Este 11 de febrero recibe el premio cermi.es 2019 en la categoría Fundación CERMI Mujeres-Acción en beneficio de las Mujeres con Discapacidad por su ejemplo de mujer con discapacidad en la vida política e institucional.

Mercedes López, diputada del Parlamento de Andalucía y Premio cermi.es 2019 en la categoría Fundación CERMI Mujeres-Acción en Beneficio de las Mujeres con Discapacidad¿Sigue siendo más difícil para una mujer con discapacidad desarrollarse personal y profesionalmente?
 
Es muy complicado. Sobre todo en política somos contadas con los dedos de una mano y para mí eso es lamentable. De hecho, siempre lo denuncio. Que a mí se me dé un premio o que haya sido noticia durante semanas en los medios de comunicación son indicadores de que la mujer con discapacidad no tiene mucha visibilidad en la sociedad. A nivel personal, depende de tu entorno y de tu capacidad de superación. Pero la mujer con discapacidad es muy vulnerable, tiene muchísimos miedos, se tiene que enfrentar a muchas realidades que no te gustan... Cuesta salir adelante.
 
¿Y en ello qué pesa más, el factor de la discapacidad o la cuestión de género?
 
Ambas cosas. Ya es una lucha que las mujeres tengamos igualdad de oportunidades. Pero si tienes discapacidad, no te tienen en cuenta. No te toman totalmente en serio. Yo tengo asumida actualmente mi discapacidad. Pero hace unos años yo estaba más vulnerable y me habrían afectado muchísimas cosas que me pasan: que no se tenga en cuenta mi discapacidad para ampliarme una letra, que no entiendan que yo tengo que organizarme los viajes con muchísima antelación porque no tengo un coche en la puerta para moverme o que no entiendan que no me pueden poner reuniones en cuestión de minutos porque me tengo que mover en transporte público o ir más lenta para moverme...
 
Sin embargo, ha podido acceder a puestos de responsabilidad en la gestión de entidades de personas con discapacidad y también después en el ámbito político. Y eso a pesar de las dificultades que comenta. ¿Qué rasgo de carácter o qué valores personales cree que le han ayudado a que ese desarrollo profesional haya sido posible?
 
El valor de la superación. Soy una persona que si doy un paso quiero superar ese paso. Y me voy superando. Nunca dejo de intentarlo por pensar que tal vez haya gente más preparada que yo. No me digo… ¿Quién va a querer a una ciega en el Parlamento con gafas de sol, si eso no se ha visto en la vida? Yo voy dando pasos y voy consiguiendo cosas. Y si yo voy consiguiendo cosas, voy fortaleciéndome para seguir dando pasos.
 
Su discapacidad es sobrevenida y se plasmó en un diagnóstico médico que le llegó a los 14 años. ¿Cómo fue vivir con una discapacidad visual para aquella chica almeriense en los años 90?
 
Que te digan que tienes maculopatía con aquella edad y que no vas a poder sacarte el carné del coche, que te tienes que afiliar a la ONCE, que tienes que ir con unas gafas de sol, que tienes que seguir un tratamiento… Yo me sentía incompleta, que no era igual que los demás. Me preguntaba qué había hecho yo para merecerlo. Me enfadé con la vida. Lo bueno, y se lo digo siempre a los padres y madres, es que tuve una madre que nunca se compadeció de mí. Era incluso dura conmigo. Me decía que no me quejara, que si se me caía algo tenía que cogerlo yo sola.
 
Era su manera de hacer que fuera autónoma…
 
Lloré mucho. Tú lo que vas buscando es que tu madre te abrace, que se compadezca de ti, que te sobreproteja… No. A mí, mi madre y mi padre me trataban como si no me hubiera pasado nada. La única que se compadecía de mí era yo. Hasta que llegó un momento que me dije que eso tenía que cambiar. Formaba parte del duelo, pero ahí perdí mucho tiempo de mi vida.
 
¿Ha sentido alguna vez esa mirada de conmiseración, de pena, que existe a veces hacia las personas con discapacidad?
 
Sí, la he sentido. Pocas veces, por mi carácter, pero sí que la he sentido a veces. Como diciendo, “hay que ver, qué pena…”. ¿Pena? Pena los niños que se mueren de hambre o las guerras que hay en el mundo. Lo mío no es ninguna pena. Yo soy una persona igual ante la ley, igual que el resto. Y hay que luchar para que todas las personas que como yo tienen una discapacidad sean iguales y no nos miren de ninguna manera especial. A mí no me hace ningún favor que se compadezcan de mí. Eso no me hace ningún favor.
 
Fisioterapeuta de formación, empezó trabajando en su propio centro. Pero rápidamente se especializó en el tratamiento a personas con discapacidad. ¿Revela eso una vocación de servicio al colectivo?
 
Como yo lo pasé tan mal, con ese shock emocional que sentí cuando se me detectó la discapacidad, después, al colaborar al margen de mi trabajo en un aula específica con niños y niñas con discapacidad de la ONCE, descubrí una empatía muy grande hacia ellos. Me di cuenta de que esa era mi pasión. Era una empatía que verdaderamente no había sentido nunca. También percibía la preocupación de las familias por el futuro de esos hijos con discapacidad. Decidí que quería dedicarme a esto. Si yo lo había podido superar, también podría ayudar a que ellos lo superaran.
 
Luego llegó un período amplio de gestión en entidades de personas con discapacidad. ¿Pero qué le satisface más, esa gestión o el ejercicio de la responsabilidad política ahora?
 
A mí me llenaba mucho la gestión directa en mi entidad para mejorar la vida de las personas con discapacidad. Pero en el marco político también estoy luchando para sacar adelante iniciativas que velen por la igualdad y la inclusión efectiva de las personas con discapacidad. Echo de menos aquella época. Pero esto también me encanta. Me quedo con todas estas experiencias, que son muy enriquecedoras.
 
Ahora, desde la actividad política, ¿qué cosas le gustaría conseguir en favor de las personas con discapacidad que le harían sentir que este trabajo suyo en las instituciones ha merecido la pena?
 
Tengo un objetivo que lo resume todo: que la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad se cumpla de una vez por todas, no solo a nivel nacional, sino también en esta Comunidad Autónoma. Y que se cumpla en todos los parámetros y que no tengamos que salir las personas con discapacidad todos los años para reivindicar lo mismo. Siempre estamos reivindicando lo mismo... Y otro objetivo es que la mujer con discapacidad tenga su sitio en la sociedad. A todos los niveles: a nivel personal, a nivel laboral, político… Donde quiera. Es que a las mujeres con discapacidad les siguen pasando cosas increíbles. Ahora, por ejemplo, en el Grupo de Ciudadanos acabamos de registrar en el Parlamento Andaluz una PNL para instar al Gobierno de la nación a eliminar la esterilización forzosa de mujeres y niñas con discapacidad. ¡Es que es una aberración! ¿Cómo es posible que se sigan esterilizando a las mujeres y también a algunos hombres con discapacidad en el siglo XXI? Mi compromiso con las mujeres con discapacidad es del cien por cien.
 
Hablando de ese compromiso, recibe el premio cermi.es 2019 en la categoría Fundación CERMI Mujeres-Acción. ¿Qué supone ese reconocimiento en este momento de su vida?
 
Son tantas las emociones que me despierta… Es un logro personal muy grande. Las mujeres con discapacidad tenemos que estar unidas. Que CERMI Estatal, la organización de personas con discapacidad más importante, me dé este reconocimiento… Para mí es un Oscar. Yo me siento muy orgullosa. Es un impulso para seguir trabajando por la inclusión y la dignidad de las personas con discapacidad y por el cumplimiento de la Convención. Ahí voy a estar yo.
 
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