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viernes, 15 de mayo de 2020cermi.es semanal Nº 391

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Activistas

Alberto Torres, concejal de Santander y especialista en Lengua de Signos

El tesoro de una vida en lengua de signos

15/05/2020

Blanca Abella

Alberto acaba de llegar a la política de su ciudad, Santander, con el orgullo de ser el primer concejal usuario de Lengua de Signos Española (LSE), la responsabilidad de representar a un sector de la población y el deber de conocer bien a todos los demás, para así representarlos también. Su vida ha transcurrido con normalidad, feliz en su infancia e inquieto en su adolescencia, y a la hora de trabajar, siguió los pasos de una madre a la que observaba en casa con auténtica devoción mientras preparaba sus tareas como Especialista en lengua de signos española.

Alberto Torres, concejal de Santander y especialista en Lengua de SignosPara Alberto (Santander, 1985), su familia es la más normal del mundo y así lo ha vivido él: “Mis padres son sordos y mi hermano también, con lo cual en mi casa la comunicación era en lengua de signos, sin ninguna barrera comunicativa”.Su casa, la casa de sus padres, siempre ha estado adaptada para personas sordas, con timbre de luz, despertador luminoso, etc. y cuando eran pequeños, su hermano y él utilizaban audífonos. 
 
Asegura también que en el colegio era uno más, pero explica entonces lo que esto significaba: “Quiero decir que no tuve adaptaciones especiales, por lo que no me enteraba de muchas cosas de las que se hablaban, los profesores se movían y yo no podía leer los labios…” Alberto cree que los profesores no eran conscientes de su escasa audición y a veces, incluso, desde esa ignorancia, le acusaban con un comentario habitual que los adultos dirigen a los menores: “Tú oyes cuando quieres”. En general, los profesores se molestaron lo justo a la hora de cumplir con su tarea frente a un alumno como Alberto, salvo un par de casos que conserva en su recuerdo: “Dos de ellos que eran mis referentes y siempre estaban más pendientes de mí, es algo que no puedo olvidar”.
 
Estudió en un colegio de integración y aunque tuvo pocas ayudas técnicas, afirma que contaba con varias clases de apoyo, salvo en asignaturas como música y religión. La recuerda como una etapa feliz, en general, aunque tuvo que soportar bromas de mal gusto pero de las que supo salir airoso: “De vez en cuando intentaban ofenderme llamándome sordomudo, pero yo sabía defenderme”. 
 
La infancia de Alberto fue, como dice, como la de cualquier niño: “Fue una etapa feliz y lo recuerdo con mucho cariño”. Pero de sus primeros años y de la adolescencia rememora especialmente los momentos que pasaba en su tiempo libre, los viernes por la tarde, “con mis padres en la asociación de sordos de Santander, ahí quedaba con mi fiel amigo y otros para hablar con ellos; en mi adolescencia solo pensaba en futbol, la tecnología y hablar con amigos en Messenger.
 

El tesoro de Alberto

 
Alberto Torres, concejal de Santander y especialista en Lengua de SignosPero su recuerdo más constante y valioso es el que unía a toda la familia en el hogar, es la lengua de signos que compartían y con la que convivían a gusto en casa y fuera de ella, una vivencia que atesora Alberto como un bien preciado y como una herencia digna de recibir y propagar. Nos cuenta cómo le gustaba observar a su madre, que también era Especialista de Lengua de Signos: “En casa la veía viendo videos, analizar, corregir de sus alumnos y recuerdo que en mi etapa de adolescencia le dije ‘yo quiero ser como tú’ y le pregunté qué era lo que había que hacer”.
 
Tanto le marcó ese tesoro y la actividad de su madre, que finalmente viajó a Madrid, donde permaneció 5 años, en los cuales se formo Especialista de Lengua de signos Española, Agente de Desarrollo de la Comunidad sorda (Adecosor) y trabajando como profesor y técnico dentro de la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE). “Después de eso seguí formándome como Agente de desarrollo para la Comunidad sorda (Adecosor), ahí empezó mi vocación laboral y mi lucha por nuestro mayor tesoro, la LENGUA DE SIGNOS, esa ha sido siempre mi vocación”.
 
Y sigue siendo una de sus pasiones, y su trabajo, o uno de ellos, pero sobre todo su vida, porque la lengua de signos forma parte de ella de manera continua y necesaria. 
 
No recuerda con exactitud cuándo acudió por primera vez a una asociación relacionada con la discapacidad pues asistía desde muy pequeño a las asociaciones de personas sordas con sus padres, ya que fueron presidentes de una de estas entidades. “Participé desde muy joven en la Asociación de Personas Sordas de Cantabria, también en la comisión de juventud, después de unos 10 años en la Comisión de Juventud de la Confederación Estatal de Personas Sordas (CJS-CNSE), donde estuve dos años”. Y finalmente en el año 2013-2018, como presidente de la Asociación de Personas Sordas de Santander y Cantabria (ASSC).
 

Cero discriminación

 
Ahora Alberto trabaja como especialista de Lengua de Signos en la Federación de Personas sordas de Cantabria (Fescan) y es especialista de Lengua de Signos y asesor de niños sordos y agente de desarrollo para la Comunidad sorda (Adecosor). Además, desde hace muy poco tiempo, es concejal de Santander, donde llegó en las últimas elecciones tras presentarse como uno de los independientes que formaron parte de la candidatura socialista a la Alcaldía de Santander.
 
En su discurrir por el mundo laboral, Alberto distingue claramente sus sensaciones en cada puesto y así lo explica: “En el ámbito de la comunidad sorda me siento como uno más, sin ningún tipo de problema, pero en el empleo ordinario he sido recibido con mucho desconocimiento y muy poca empatía, por no decir nula; en el mundo de la discapacidad todo es más fácil, será más complicado o menos lo que es la tarea a realizar, pero el ambiente es perfecto, cero discriminación”. 
 
En la federación de Asociaciones de sordos de Cantabria (Fescan), donde actualmente trabaja, es donde realmente Alberto disfruta: “Me siento feliz, uno más de mis compañeros y es el ámbito dónde yo puedo demostrar todo lo que valgo”.
 
Y respecto al mundo de la política, al que acaba de llegar, se muestra inquieto y muy interesado porque “creo que desde dentro puedo ayudar mucho al colectivo de la discapacidad y ser su altavoz dentro del ayuntamiento y de mi partido”. Observa esta oportunidad como una apuesta colectiva, una lucha más dentro de su activismo por la discapacidad: “Puede ser una forma de visibilizar a la discapacidad y de seguir luchando para conseguir todos los recursos que necesitamos para que nuestra ciudad sea totalmente accesible y sentirnos orgullosos de ello”. Pero también lo recibe como una ocasión para “conocer más a fondo otros ámbitos de la discapacidad y ayudar en lo que sea posible, por ello, estaré muy pendiente de las manifestaciones y necesidades del CERMI Cantabria”.
 
Finalmente, asegura sentir un gran orgullo y responsabilidad en esta nueva tarea para su ciudad y señala, con especial interés, un dato que quiere dejar patente en sus últimas letras: “Soy el primer concejal sordo de España en utilizar la lengua de signos y contar con la figura del intérprete de Lengua de Signos en los plenos y actos políticos, ya que la primera concejal fue Concepción Goñi en el 1987, pero lo que nos diferencia es el uso de la Lengua de Signos y el uso del Intérprete de Lengua de Signos”.
 
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