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viernes, 03 de octubre de 2014cermi.es semanal Nº 138

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Cuarto de invitados

José Luis Temes, director de orquesta

“Uno no sabrá nada de la sociología española si pasa por alto las zarzuelas”

Por Esther Peñas

01/10/2014

Imágenes: Alberto Morales

Dice la docta academia que la zarzuela es una “obra dramática y musical en que alternativamente se declama y se canta”. Pero, como toda definición, se queda angosta. La zarzuela es mucho más que eso, es el termómetro de la sociedad española de una época, el espejo de un pueblo que resopla de sol a sol y que no quiere acordarse de su fatiga. La zarzuela es un paseo para esparcir el ánimo. Mucho de esto sabe el maestro José Luis Temes (Madrid, 1956) quien, aparte de dirigir regularmente la práctica totalidad de las orquestas sinfónicas españolas y varias de otros países (Filarmónica de Londres de Roma, Polonia o Lisboa), tiene en su haber el haber capitaneado de manera incansable –e insobornable- la difusión de la buena música, cualquiera que sea su naturaleza.

Ahora acaba de publicar ‘El siglo de la zarzuela’ (Siruela), un fascinante recorrido por el género y por aquello que envuelve y sustenta a esta mujer “de claveles dobles, del manojo de rosas, la de la falda de céfiro y el pañuelo de crespón”.José Luis Temes, director de orquesta
 
Que no sepamos apenas nada de la zarzuela, ¿se debe a nuestra indolencia, a cierta dejadez, a que los españoles somos un poco madrastras de lo nuestro...?
 
No es sólo un problema de que sepamos poco es que, además, lo que sabemos no es muy cierto... Si preguntas a la gente veinteañera sobre la zarzuela, además de poco, lo que te diga tendrá poco que ver con el género en realidad. Siempre se habla de una España de charanga y pandereta, conservadora, incluso -qué disparate- de la España del franquismo... La zarzuela precisamente lo que no aguantó es el régimen surgido después de la guerra, el franquismo, probablemente porque no podía seguir... pero, resumiendo, se manejan tópicos respecto de la zarzuela que son inciertos. 
 
Y este libro derriba esos convencionalismos...
 
Es una propuesta para revisar lo que sabemos sobre la zarzuela, teniendo presente que la generación que vivió la zarzuela en primera persona, los estrenos, por ley de vida ha ido desapareciendo, y los pocos que quedan que recuerdan lo que sus padres le contaban acerca de la zarzuela también se han ido. Por tanto, la zarzuela se enfrenta a un nuevo siglo. ¿Qué hacemos con ella, ¿la dejamos morir?, ¿la metemos en el baúl de los recuerdos?, ¿la quitamos el polvo y la volvemos a considerar? También en su día dejaron de existir los estrenos del Siglo de Oro de capa y espada, en 1674. Cuando la zarzuela la veamos en la lejanía, ¿qué va a pasar con ella?
 
La zarzuela nace en 1850 y cien años después muere. ¿Cabe, como a Lázaro, la posibilidad de resurrección?
 
No. Rotundamente no. Es hija de una época. De hecho, en los últimos sesenta años ha habido mil intentos de restaurarla; la Fundación Inocencio Guerrero convocó concursos con premios astronómicos y las cuatro convocatorias quedaron desiertas...se dio algún accésit, pero... no, la zarzuela es hija de un momento histórico. Fue lo que fue. Otra cosa es que lo que hacen ciertos montajes, que tratan de modernizarla, y la destrozan. Si quieres ver a Velázquez, te vas al Prado y lo ves, pero a nadie se le ocurre poner un piercing a Felipe IV o minifalda a las Meninas, si te interesa Shakespeare, léelo, con lo bueno y con lo malo... la zarzuela es lo que es, con su ingenuidad, pero no me introduzca usted chistes sobre Rajoy o Zapatero, ¡por Dios! Si no te interesa no la sigas, pero no la estropees, no cambies su terminología... en ‘El Quijote’ aparece una palabra que desconocemos cada pocas líneas, pero merece la pena hacer el esfuerzo y acercarnos a él tal y como fue concebido. Con la zarzuela ocurre lo mismo. 
 
Por aquello de popularizar las cosas a veces las degradamos...
 
Cristóbal Halffter, uno de los tipos más lúcidos que conozco, recuerda que hay que tener mucho cuidado con lo de popularizar el arte. El fin último es bueno, sin duda, pero cualquier manifestación cultural está, digamos, arriba. Hay que ‘subir’ hasta ella. Para ello, pongamos autopistas (bajemos los precios, ampliemos aforos, etc.) pero no bajemos la altura de la obra porque la fastidiamos. 
 
José Luis Temes, director de orquestaHace poco se representó la ópera 'Alceste', de Christoph Willibald Gluck, figura clave del siglo XVIII, adaptada a  la vida y muerte de Diana de Gales...
 
Sí, ese tipo de cosas son constantes... la desubicación, sobre todo... ‘La fuerza del destino’, de Verdi, encarnada en un repartidor de hamburguesas... Es un tema muy polémico, y estoy abiertamente en contra. Al decir esto parece que soy un carca, pero no estoy fuera de las vanguardias, cualquiera que haya seguido mi trayectoria lo sabe, pero hablamos de otra cosa, hablamos de respetar una obra. ¿Porque en vez de maltratar una obra crean otra nueva? 
Barbieri, Arrieta, Chapí, Chueca, Gaztambide, Guerrero... sé que esto es como lo de los hijos pero, ¿por cuál siente una especial querencia irreprimible e indisimulada?
 
De acuerdo, tú lo has dicho, es un asunto subjetivo y complejo, pero, aceptando la pregunta, nuestra deuda está con los primeros compositores. En el repertorio han quedado mucho más las zarzuelas, los textos y las músicas de la segunda parte de la época de la zarzuela, desde 1900 en adelante, pero nuestra deuda es Arrieta, por ejemplo, un verdadero coloso, una cabeza inmensa, del que sólo ha quedado ‘Marina’, que a mi juicio dista mucho de ser su mejor composición. Arrieta, como personaje controvertido, merece mucho la pena redescubrir. Barbieri también es un inmenso compositor, del que afortunadamente han quedado unas cuantas obras en el repertorio, como ‘El barbero de Lavapiés’ o ‘Pan y Toros’. Gaztambide, en cambio, ha quedado barrido del repertorio, sólo se le conoce por las calles de las ciudades, pero era espléndido. Barbieri escribió abiertamente que el mejor escritor de zarzuela fue Gaztambide. En cuanto a mi debilidad, Chueca, un caso único, sabía muy poca música, tenía escasa formación musical, al contrario que Chapí o Breton, que eran grandes músicos y viajaron muchísimo. Chueca tocaba un poco el piano, pero la música misma le salía  a borbotones... es único. Paradójicamente, el hombre que menos música sabía de todos ellos, ajeno a banalidad, es el que mejor aguanta las orquestaciones modernas. 
 
La segunda generación de zarzuela, esa que tanto defendió Benavente y que se conoció como ‘género chico’, ¿hizo mucho daño al género?
 
Todo el mundo se asustó muchísimo. No hay que olvidar que la zarzuela surge como paso intermedio a la gran ópera española. Eso fue un error porque nunca fue un paso intermedio; en torno a 1900 se comprime en obritas breves, de usar y tirar. Los sesudos se echaron a temblar, pero los mayores logros en el género chico, irónica la cosa,  los dieron los sesudos, es decir, la gran obra de este género es ‘La verbena de la paloma’, cuyo autor es alguien que odiaba el género chico, Andrés Bretón. Bretón tiene unas sinfonías absolutamente maravillosas, pero sólo se le conoce por los cincuenta minutos de ‘La verbena...’
 
¿Por qué sucede eso, por qué nos quedamos siempre con el sucedáneo? 
 
Es la gran tragedia de la música española... Lo curioso del caso es que a cualquier señor de los que llevan años aplaudiendo ‘La verbena de la Paloma’ le hablas de Bretón sinfonista, que tiene una gran envergadura, y no le interesa nada...
 
La zarzuela, sobre todo las primeras, tiene mucho de epopeya, de contar las hazañas del pueblo (‘Trafalgar’, ‘Cádiz’) después ¿se pasó al papel couchè? 
 
Como la televisión, algo parecido, sí... Similar proceso... en los comienzos, la zarzuela hablaba de temas mitológicos, épicos... y después llegó el costumbrismo que, al final, es lo que cala.
 
¡Cuidado que nos gustan las miserias ajenas!
 
¡Y las propias! Es cierto que nada mejor que el género chico reflejó la historia de los españoles en aquella época... uno puede conocer todas las listas de los gobiernos de Maura o de Sagasta, pero no sabrá nada de la sociología española si pasa por alto las zarzuelas... pero, a su vez, en el escenario se crean unos estereotipos que probablemente no fueran los reales. La zarzuela, en general,  y con alguna excepción, es un género alegre, lo cual no quiere decir que se evite el sufrimiento, pero nunca se refleja desde un punto de vista trágico. El campesino andaluz canta y baile según las fiestas religiosas, aunque queda patente lo duro de su trabajo.  Y ojo con el campo andaluz en 1880... incluso  en época de Alfonso XIII, siglo XX, hay una orden del Gobierno por la cual, cuando una campesina va a dar a luz, el señorito tiene obligación de dejarla durante tres días una cuadra... imagínate las condiciones... a esa orden le siguió otra, también emanada del Parlamento, para que la recién madre dispusiese de la cuadra durante una semana.... A esos campesinos, en la zarzuela, se les ve felices... como la España de los Quintero, tan denostados hoy en día...
José Luis Temes, director de orquesta
Hablaba de las excepciones de rigor en cuanto a dramas, ¿por ejemplo?
 
‘Curro Vargas’ es un enorme dramón de Chapí. Hay algún otro, pero, en general, hay intento de dulcificar la imagen de España. 
 
Usted explica que es un género de naturaleza lúdica, al contrario que la ópera que supone un ‘reto intelectual’, pero habla de “sus propios códigos de belleza”. ¿Cuáles son?
 
Es muy difícil hacer un género así, los géneros menores tienen su intríngulis, prueba de ello es que algunas cabezas brillantísimas intentaron mil veces el éxito en la zarzuela y no lo consiguieron... Falla escribió cinco zarzuelas, y Albéniz siete u ocho, y escritores famosos como Campoamor, Zorrilla o el duque de Rivas también lo intentaron. Todo género ligero tienen unos códigos muy particulares. Es como si encargásemos series de televisión desenfadadas a Kundera o a un Premio Nobel, probablemente fracasen. Un bocata de calamares en la Plaza Mayor poco tiene que ver con ‘El Bulli’.
Ah, pero el bocata también es el bocata... tiene su punto de maestría...
 
¡Sin duda alguna! Cada cosa, a su momento.
 
La zarzuela estaba considerada como género profano. ¿Eso supuso que el público no era –disculpe la ironía- ‘gente de bien’?
 
Hay quien considera que la zarzuela es muy conservadora, lo cual no es cierto. El profesor Emilio Casares, uno de los grandes expertos, afirma que la zarzuela no es de derechas ni de izquierdas, la gran característica  del género es su gran interclasismo político, sociológico, etc., no es de nada, pero de ser algo, es de izquierdas. El talante con el que parte en el XIX es de un cierto aire contestatario, cierta crítica mordaz, normalmente de la nobleza y de la aristocracia; un símil serían los cantautores de los años 60 y 70.
 
A pesar de que, al menos en los repartos de la SGAE, eran simétricos, ¿hay un mayor peso de la música que del libreto, tal y como cuentan las lenguas de vecindona?
 
En todo género lírico ha pasado siempre... Parece que la música es superior a la letra... Fíjate en el ‘Love me do’ de ‘The Beatles’. Habría que matizar mucho lo de que los textos son inferiores en la zarzuela, los textos teatrales han envejecido mucho, pero no sólo los de la zarzuela, ¿quién aguanta hoy día ‘Señora ama’, de Benavente, a pesar de ser un coloso del teatro? Incluso hay textos de Lope o Calderón difíciles de levantar sobre las tablas, hoy en día, quizás debido al ritmo impuesto por la televisión y el cine.
 
Por cierto, del género ínfimo (sicalíptico de raíz, como la novelas de Pedro Mata) ¿se salva algo? 
 
Cuando alguien escucha a Monteverdi, fíjate dónde me voy, ¿alguien lo censura porque se hiciera en un contexto sociológico concreto, el de la corte bienpensante,  con unos montajes que costaban una fortuna, mientras el 90% de la población se moría de asco? Hay arte que ha surgido en condiciones sociológicas muy criticables y como obra de artes son valiosas. Hay que restar cierta sociología de los estadios en los que se gestaron. No sé si eres rockera... ‘ACDC’ me entusiasman, me gusta escucharlos, pero me siento en las antípodas de la sociología que llevan detrás, parece que si no te  desgañitas cantándolos y haces gestos obscenos no puedes disfrutarlos. Como la copla, Quintero León y Quiroga no me atraen, pero me descubro ante composiciones como ‘Ojos verdes’. El género ínfimo tiene detrás de sí una sociología abominable, pero eso no quiere decir que tengamos que rechazar todos sus productos. La revista del maestro Alonso de los años 40 tiene cosas muy valiosas. Hay mucha música muy estimable en el género ínfimo y en la revista. Por ejemplo, los concursos de misses que son algo deleznable desde el punto de vista del feminismo, pero esa es una consideración actual; en su momento, resultaron una liberación de la mujer. Los primeros concursos de belleza están auspiciados por la República, en un momento en el que la mujer estaba sumisa a los padres, luego al marido, y no hacía otra cosa que rezar el rosario. En las dos primeras ediciones de ‘Miss España’ el presidente del tribunal fue el mismísimo presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora. 
 
José Luis Temes, director de orquestaComo el voto femenino, cuestión a la que se oponían ciertas feministas...
 
Sí, como Pardo Bazán, muy progresista, pero contraria al voto femenino; normal, el voto femenino iba a ir a parar a las facciones conservadoras...
 
Si usted viera en un top manta ‘La canción del olvido’ (menciono esta zarzuela porque la ronda del firulí es maravillosa), ¿qué haría?
 
Tengo que decir que hay que renovar el 90% de las grabaciones de zarzuela que existen; uno de los inconvenientes para publicitarlas es que las grabaciones son ínfimas, son inaudibles en la mayor parte del repertorio. Le enseñas a un señor de Viena una grabación y no pasa del minutos tres... Si lo viera en top manta muy bien, pero en otras versiones... hay que regrabar todo el corpus. Caja Madrid puso en marcha un programa para recuperar títulos históricos, pero lo hizo con muy pocos...
 
¿Qué zarzuela podría reflejar la situación actual de España?
 
Sigo creyendo que tenemos un gran país y que hemos llegado muy alto, vaya por delante... contestando a tu pregunta... quizás me iría a Barbieri, ‘Pan y toros’, cuyo contenido sociopolítico refleja un ideal de nación... un argumento actual sería el de ‘El trust los tenorios’, con texto de Arniches, que cuenta la historia de tres hombres muy conquistadores. Uno de ellos les reta a ver si son capaces de conquistar el corazón de la primera mujer que pase por delante de ellos, con tan mala suerte que la que lo hace es la mujer del que propone... ‘El centro de la Tierra’, de Arbós, que transcurre en una pensión...
 
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