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viernes, 09 de octubre de 2015cermi.es semanal Nº 184

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Cuarto de invitados

Juanjo Colomer, compositor

“Los límites alimentan la creatividad”

Por Esther Peñas

09/10/2015

Tratemos de extractar. A los dieciséis años ingresa en la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE) en calidad de miembro fundador. A los dieciocho, un accidente le coloca en una silla de ruedas y merma su capacidad para respirar, lo que amenaza su carrera como trompetista. Nada le arredró. A día de hoy, su obra, como compositor y orquestador, ha sido interpretada y grabada por James Levine, Plácido Domingo, José Carreras, Christian Lindberg, la Orquesta Sinfónica de Viena, de París, de Verona...

Ha recibido encargos de la Orquesta Nacional de España, del International Horn Symposium, del Centro para la difusión de la música contemporánea (CDMC), de la International Philip Jones Competition, de la Fundación Autor, de Spanish Brass, del Instituto Valenciano de la música... Obras para orquesta, banda sinfónica, vocales, para piano, música de cámara, para arpa... también bandas sonoras (‘Mar adentro’, ‘The box’, ‘Shakespeare...in & out’...) Hablamos de Juan José Revueltas Colomer, más conocido como Juanjo Colomer (Alcira, Valencia, 1966). Vive en Los Ángeles, tiene nacionalidad norteamericana, una permanente nostalgia de España, y junto a Plácido Domingo obtuvo un Grammy Latino. Todo esto no deja de ser, claro, una biografía jíbara.Juanjo Colomer, compositor
 
¿Qué ocurrió con el apellido paterno, que se descolgó de su proyección pública?
 
Fue principalmente por dos razones: por un lado, el hecho de que ya existe un compositor bastante reconocido con el mismo apellido, Silvestre Revueltas, compositor mexicano fallecido a mediados del siglo pasado que dejó un legado importante de obra. Por otro lado, al venir a Estados Unidos, encontré que para los angloparlantes era bastante difícil pronunciarlo; por el contrario, Colomer tiene la referencia de consonantes más clara y se les complica menos. 
 
Para componer, ¿qué disposición de ánimo se requiere?
 
Para componer tienes que ignorar cualquier disposición de ánimo y componer. El hecho de componer conlleva un estado de ánimo propio. A veces lo haces con más ganas, otras, con menos; a veces estás más creativo y otras no te sale nada, incluso borras lo que has hecho antes. Pero todos esos matices son parte del proceso creativo, algo así como un estado de ánimo paralelo en el que puedes pasar por toda la gama de emociones pero dentro del universo creativo. Todo esto, que suena muy poético, en realidad se reduce a disciplina y a vencer todas las distracciones y excusas para no componer. 
 
Trabajar por encargo, ¿limita la creatividad o acentúa el desafío?
 
Trabajar por encargo es la mejor garantía para acabar una obra. Si no existiera la presión de unos plazos concretos y una fecha de entrega las obras no se acabarían nunca, siempre estarías retocando, cambiando, posponiendo, pensando. Puede parecer contradictorio pero los límites alimentan la creatividad y son necesarios. No hace falta que esos límites los marque un encargo, pueden ser auto-impuestos, pero es básico que, cuando se aborda un proyecto nuevo, se tengan claros algunos aspectos, aunque sean cosas básicas como tipo de obra (sinfónica, cámara, quinteto...), duración aproximada o algunos otros parámetros que al menos te ayuden a definir a qué te enfrentas. La libertad total te bloquea.
 
Ha compuesto para cámara, obras vocales, para arpa, piano... ¿Cómo se sabe cuándo una pieza debe centrarse en un instrumento y cuándo enriquecerla con otros?
 
En principio, como te comentaba anteriormente, cuando empiezas a componer algo ya tienes en mente qué tipo de obra vas a hacer y eso va moldeando tus ideas para que sean adecuadas a lo que estás haciendo. Es cierto que, en ocasiones (pocas), alguna idea aparece y no se adapta a lo que tienes entre manos. Personalmente, suelo descartarla, pero si la idea es lo suficientemente interesante la apunto para ver si en un futuro puede ser explorada y utilizada en algún otro proyecto. El proceso compositivo es tremendamente selectivo y el cerebro va automáticamente descartando lo que no le sirve. En realidad la composición se basa en ir descartando cosas hasta que algo atrae tu atención lo suficiente como para rescatarlo y ver si te puede llevar a algún sitio. Pero para eso tienes que saber qué estás buscando. Una misma idea que para un proyecto concreto te puede servir, quizás fuera descartada en otro contexto. A veces suelo simplificar el proceso diciendo que la composición es tremendamente sencilla. Escoges una nota, luego otra. Si no te gusta eliges otra, u otra, así hasta agotar las doce opciones, no hay más. 
 
La trompeta, ¿está abocada a la ‘balada triste’?
 
En absoluto, la trompeta encaja perfectamente en una gran variedad de estilos, desde la música antigua, barroco... hasta el contemporáneo y diversos estilos desde el jazz, funk, rock, pop, folclore... 
 
Juanjo Colomer, compositorHay quien considera la trompeta como un instrumento menor. ¿Qué aporta al registro musical?
 
Para los músicos, cualquier instrumento que no es el tuyo es un instrumento menor, o menos importante. Bromas aparte, es cierto que los instrumentos de metal no gozan del prestigio que la cuerda o el piano tienen. En gran parte se debe a que la cantidad y calidad del repertorio para la cuerda/piano no es comparable al de los instrumentos de metal. A pesar de que el repertorio para estos últimos se está incrementando en los últimos años, en gran medida gracias a la labor de grupos como ‘Spanish Brass’ y otros solistas de metal que encargan repertorio, sería absurdo no reconocer esa diferencia. 
 
Escoja uno: Louis Amstrong, Miles Davis, Chet Baker, Wynton Marsalis, Clifford Brown, Arturo Sandoval, Freddie Hubbard, Fats Navarro o Donald Byrd.
 
De los que has nombrado, personalmente tengo un lugar especial para Chet Baker, aunque técnicamente no está, ni mucho menos, al nivel de otros como Wynton Marsalis. Aun así, ninguno de ellos puede llegar a lo que Maurice André significó para mí y para varias generaciones de trompetistas que crecimos devorando sus grabaciones.
 
¿Sus sueños son musicados?
 
Sólo cuando son sobre música. Cuando no estoy trabajando o en un concierto en directo (que es parte del trabajo), lo que más valoro es el silencio. Cuando tus oídos están constantemente escuchando música, en películas, televisión, anuncios, en el coche, restaurantes, en el móvil, hasta leyendo el periódico en internet te saltan aplicaciones con músicas... la música se trivializa y pierde el efecto, pasa a ser un fondo sonoro desvirtuado ante el que somos prácticamente inmunes, que sirve para evadirnos de la realidad, no vaya a ser que el silencio de nuestra propia existencia nos resulte incómodo, no vaya a ser que empecemos a pensar demasiado...
 
Juanjo Colomer, compositor, junto a Plácido DomingoDe sus obras, ¿cuál reflejaría más su memoria sentimental?
 
Toda mi obra parte de mi memoria sentimental, de la necesidad de plasmar diferentes sensaciones en sonido. Algunas puede parecer por el título que se centran más en ese aspecto que otras (‘Naturaleza humana’ con movimientos como ‘Febril’ o ‘Vacío’), otras pueden hacerlo de una manera más o menos abstracta, pero todas parten de la misma necesidad de comunicar y conectar con esa parte de la experiencia humana.
 
¿Por qué esa querencia hacia los metales?
 
Mi instrumento fue la trompeta, por lo tanto, estuve expuesto a los instrumentos de metal desde que empecé a estudiar música. Cuando empecé a enfocarme en la composición, muchos de mis compañeros de estudios pasaron a desempeñar su trabajo como profesionales, tanto en orquestas, conservatorios, grupos de cámara, etc. y colaborar con ellos fue una consecuencia lógica.
 
¿Son menos poéticos que la cuerda y que el viento?
 
Tienen diferentes características y han de ser utilizados de maneras diferentes. Cada uno aporta algo distinto y todos son necesarios. Del mismo modo que un cuarteto de cuerda de Beethoven tocado por metales perdería gran parte de su magia, la ‘Fanfare for the common man’, de Copland, perdería todo su impacto con un grupo de cuerdas. 
 
Desde su faceta de docente, ¿qué cosas no se pueden enseñar de la música?
 
De la música se pueden y se deben enseñar muchas cosas, desde la parte técnica hasta aspectos funcionales de la profesión. Buenos profesores, no solo de música, son imprescindibles y nunca estarán valorados lo suficiente. La diferencia entre una carrera con éxito y alguien que se lo deja a mitad puede ser un profesor bueno. Y no me refiero a los conocimientos que pueda tener sino a lo que inculca en la gente, lo que te hace apreciar la música, lo que te saca de dentro. La parte técnica se puede aprender con disciplina y tenacidad, pero lo que marca la diferencia entre los grandes, lo importante, lo que te hace llegar a la gente, son detalles que te hacen diferente a los demás. Y ahí está la clave, desarrollar tu propia voz, una manera única de decir las cosas que conecte con el público como nadie más puede hacerlo. Eso es lo que no se enseña. Por eso un cuadro auténtico cuesta millones y una imitación no vale nada, aunque la diferencia sea inapreciable incluso para los expertos.
 
Aparte de usted mismo, Chapí, Francisco Grau, Martín y Soler, Joaquín Rodrigo... por no hablar de intérpretes (Nino Bravo, Humet, la Piquer...) ¿Qué tiene Valencia para alumbrar tantos genios?
 
Para alumbrar nada mejor que la luz. Y la de Valencia tiene un brillo especial. Además, y es algo que la gente tiende a ignorar, es que hace falta una base muy amplia desde el principio, un apoyo desde las escuelas, los conservatorios, las instituciones públicas, culturales, y generar un interés social para llegar a tener un resultado visible. En Valencia ha habido y  hay músicos extraordinarios porque hay mucha música, hay escuelas en cada pueblo por pequeño que sea, hay bandas, conservatorios, conciertos, certámenes... La gente crece escuchando música y viviéndola, escuchando alumnos de música practicar en sus casas, en las sociedades musicales, yendo a ensayos, etc. Como consecuencia de toda esa actividad musical, hay un número importante de músicos valencianos por el mundo, principalmente en las áreas relacionadas con esa actividad, como son viento madera y metal, y últimamente también los directores están destacando en el ámbito internacional. En cambio, la cuerda todavía necesita mucho apoyo ya que hay pocas orquestas profesionales y las que hay atraviesan momentos difíciles.
 
Juanjo Colomer, compositorPara que uno alcance el grado de maestro, como el maestro Rodrigo (por cierto, también valenciano), ¿qué hace falta?
 
Una combinación de factores que se dan muy pocas veces, por eso muy pocos lo alcanzan. Desde luego no ocurre por accidente, aunque el azar juega un papel importante, no tanto en la obra en sí sino en el reconocimiento del talento, como lo demuestra el hecho de que algunos genios reconocidos en la actualidad fueron completamente ignorados mientras vivieron y murieron en absoluta miseria. Pero, al margen de eso, para llegar a tener un volumen y una calidad de obra como los grandes maestros hacen falta muchas horas de estudio, trabajo, esfuerzo, dedicación... aun así, hay que tener ese algo que nadie más tiene y que no se puede aprender, ni siquiera explicar.
 
La silla de ruedas, ¿ofrece una perspectiva diferente?
 
Desde el punto de vista de la creación, no creo que tenga ninguna influencia más allá de la anécdota. Lo que se intenta transmitir con el arte son fragmentos de la existencia, comunes a todos los mortales desde que existe la humanidad como tal. El contexto ha cambiado, los medios han cambiado, los cánones estéticos son otros, pero la esencia, lo que te hace sentir, las emociones, los anhelos, las frustraciones, miedos, etc. son las mismas. 
 
¿Esclaviza mucho dedicarse a la música?
 
No considero que esclavizar sea la palabra adecuada. Exige dedicación plena, puede resultar obsesiva, condiciona tu actividad diaria, año tras año, y te impide -o al menos dificulta- encontrar un equilibrio con otras facetas de tu vida. Pero supongo que eso no es exclusivo de la música y pasa lo mismo con cualquier actividad en la que uno ponga toda su pasión y a la que decida dedicar su vida. 
 
¿Qué echa de menos de España?
 
Llevo ya más de media vida fuera de España y la visito constantemente, digamos que me he acostumbrado a echarla de menos. Cuando la añoranza aprieta un poco, siempre tengo un viaje a la vuelta de la esquina.
 
¿Qué tengo que hacer para que me invite a una de sus ‘Artistic Soirées?
 
Las ‘Artistic Soirées’ son veladas artísticas que hacemos en mi loft. Normalmente, son conciertos de cámara. Además, cada concierto invitamos a un artista visual, ya sea pintor, escultor, fotógrafo, vídeo, multimedia, incluso un pase de moda tuvimos una vez. Como son en mi propia casa, son eventos privados porque el espacio es limitado, pero si alguien quiere venir estamos siempre encantados de tener gente nueva. Así que para la próxima te ponemos en la lista y ya estás invitada.
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