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CERMI.ES semanal el periódico de la discapacidad.

viernes, 10 de mayo de 2019cermi.es semanal Nº 345

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"3,8 millones de personas con discapacidad,
más de 8.000 asociaciones luchando por sus derechos"

Entrevista

Álvaro García Bilbao, presidente de la Comisión de Envejecimiento Activo del CERMI

“Los poderes públicos deben promover políticas dirigidas a dignificar el envejecimiento de las personas con discapacidad”

10/05/2019

Blanca Abella - Imágenes: Jorge Villa

Cuando asume la presidencia de la comisión de Envejecimiento Activo del CERMI, en diciembre de 2016, Álvaro García forma ya parte de ese grupo de ciudadanos identificados como “tercera edad” y entiende esta nueva responsabilidad como un paso natural, incluso idóneo. En su análisis actual, tras conocer las fortalezas y debilidades de este sector de la población, considera necesario empezar a realizar aportaciones, “sobre todo si somos conscientes de la ignorancia, el escaso apego e, incluso, la falta de aprecio con el que la sociedad española se relaciona con sus personas mayores”.

Álvaro García Bilbao, presidente de la Comisión de Envejecimiento Activo del CERMI¿Qué decisiones ha tomado hasta ahora en esta nueva responsabilidad una vez que han transcurrido ya dos años de trabajo? 
 
Siempre he pensado que la formación permanente, como miembros integrantes de la Comisión de Envejecimiento, constituye un factor de incremento en la calidad y solidez de las aportaciones y como consecuencia se incorporan de manera permanente al comienzo de cada reunión, expertos generalmente externos, que de forma breve nos hablan sobre sus respectivas áreas de conocimiento sobre las personas mayores y facilitan un diálogo posterior; el objetivo es doble, un mejor y más actualizado conocimiento de la comisión sobre el mundo de la tercera edad, ampliar nuestra perspectiva como miembros de la misma sobre el ámbito de los mayores, facilitar un entorno de reflexión y discusión conjunta y, al mismo tiempo, hacerles partícipes a los expertos de la existencia de las personas con discapacidad mayores, dándoles la posibilidad de conocer el trabajo que se propone y lleva a cabo el CERMI.
 
Otro paso ha sido hacer circular en el grupo documentación actualizada sobre las personas mayores y que se edita en la actualidad, como es el caso de la que publica la Fundación Pilares, de gran interés para el trabajo de la comisión. También se procura la incorporación como miembros permanentes de la comisión, de personas de relevancia que trabajan en otras organizaciones y en este momento tenemos, por ejemplo, la satisfacción de contar entre nuestros miembros con la presidenta de la comisión de abuso y maltrato de Ceoma, Confederación Española de Organizaciones de Mayores.
 
Y una vez establecida esa sólida estructura, ¿qué planes tiene a corto y largo plazo?
 
En el corto plazo la comisión aspira a dar respuesta a los retos que las personas con discapacidad mayores tienen planteados en la actualidad con la vista puesta en las propuestas y soluciones de nuestro entorno cercano y sin olvidar que las soluciones del futuro serán las que nosotros deseemos si las imaginamos, pensamos y trabajamos desde el presente. 
 
A medio y largo plazo aspiramos a poder realizar propuestas de la suficiente solidez como para que, los estamentos a los que les corresponda, las puedan incorporar en la agenda política como objetivos y necesidades de las personas con discapacidad mayores y promuevan su visibilidad como grupo social con unas características específicas.
 
Apenas existen estudios sobre el envejecimiento de las personas con discapacidad, ¿existe al menos un mínimo conocimiento de esta realidad para poder gestionar los recursos necesarios?
 
Se podría decir que estamos asistiendo a la aparición de las primeras generaciones de personas con discapacidad que se hacen mayores y ello gracias al empuje político y al trabajo realizado por sus organizaciones, así como por el liderazgo del CERMI que han impulsado avances específicos en sanidad y mejoras en la calidad de vida que, finalmente, los poderes públicos han sabido ofertar a través de servicios destinados a ellas. De los recursos necesarios y existentes en la actualidad muchos encuentran todavía su idoneidad en discusión como es el caso del papel a desempeñar por el voluntariado, la incorporación del asistente personal, el propio concepto de envejecimiento activo, el Cohousing que es un neologismo inventado para designar el modelo residencial de viviendas colaborativas, auto promovidas y autogestionadas por sus propios residentes, etc. 
 
Por otra parte, el estudio y diseño de los recursos nuevos se encuentra sometido a las duras exigencias que se plantean en épocas de restricciones económicas como la actual, viéndose lastrado o recortado en demasiadas ocasiones y, fundamentalmente, abandonada la responsabilidad de su diseño y puesta en marcha, por parte de los poderes públicos, que la trasladan y abandonan en las manos de las propias organizaciones y colectivos de personas con discapacidad. Sin embargo y a pesar de todo ello existen organizaciones que, como Plena Inclusión o Down España, han realizado y publicado interesantes análisis sobre el envejecimiento de sus miembros los cuales pueden contribuir a configurar el camino para el trabajo del resto. También y en esa línea cabe destacar la experiencia organizativa de entidades que como la ONCE llevan años trabajando con sus mayores.
 
Las personas mayores constituyen un grupo de población con gran peso demográfico en la sociedad mundial y española. En nuestro país, más de la mitad de las personas con discapacidad tienen más de 65 años. ¿Cómo es la realidad de estas personas hoy día?
 
Álvaro García Bilbao, presidente de la Comisión de Envejecimiento Activo del CERMICreo que existen ciertas diferencias entre las personas que llegan a mayores siendo portadoras de una discapacidad de aquellas que una vez han pasado la barrera subjetiva de los 65 años, la adquieren como consecuencia de un accidente o del deterioro natural de sus procesos vitales.
 
Una de las fortalezas de las personas con discapacidad mayores reside en que, a lo largo del tiempo han debido encontrar y dar una respuesta vital al hecho de convivir con la discapacidad lo cual, llegada la tercera edad, constituye una experiencia de enorme valor tanto personal como de sus entornos cercanos, a poder dar a conocer y enseñar a vivirla a otros colectivos que, como en el caso de las personas mayores a las que les sobreviene una vez han llegado a los 65 años o más no disponen y suele constituir, tanto para ellas como para sus entornos, un enorme tensionamiento de su red social, familiar y personal ya que generalmente se ven abocadas a dar respuestas inmediatas a situaciones para las que es habitual carezcan de  suficientes medios, conocimientos y experiencia.
 
Por otra parte, al llegar las personas con discapacidad a los 65 años encontramos, en un número cada vez mayor de CCAA, que se pierden las diferentes prestaciones y servicios sociales y se asignan otras nuevas destinadas exclusivamente al colectivo de personas mayores que, por regla general, son menores y menos adecuados al mantenimiento de las expectativas y exigencias de autonomía, calidad de vida y participación personal que el beneficiario tenía y disfrutaba hasta ese momento. 
 
¿Qué es lo más necesario en el proceso de envejecimiento de las personas con discapacidad en la actualidad?
 
Con los conocimientos que se disponen en la actualidad tres podrían ser las necesidades a tener en cuenta: la primera sería identificar las características específicas que rodean al envejecimiento de las personas con discapacidad mayores y que las diferencia del resto de las personas mayores, la segunda sería modificar y/o crear un lenguaje que lo defina, que resulte integrador, respetuoso y que haga hincapié en su empoderamiento y la tercera sería configurar un enfoque ideológico renovado sobre envejecimiento de estas personas que dé paso a políticas y aplicaciones sociales más en consonancia con los avances sociales y políticos ya consolidados en el ámbito de la discapacidad.
 
Mención aparte merecería poder disponer de las facilidades que aportarán las NNTT y TIC y para las que las diferentes administraciones disponen ya en la actualidad de medios y posibilidades de poner de una manera asequible a disposición de estos ciudadanos. Así y en la actualidad los proyectos tecnológicos europeos más prometedores en materia de envejecimiento ofrecen novedosas facilidades y soluciones sobre monitorización de la demencia, detección de caídas, andadores inteligentes, servicios a distancia que incluyen actividades de entrenamiento cognitivo y activación social que ayudan a los mayores a permanecer mentalmente en forma, herramientas que permiten a los especialistas médicos monitorizar el progreso de los pacientes, hacer un seguimiento del estado de salud de enfermedades crónicas y diseñar programas de entrenamiento a distancia y adaptados a las necesidades de cada sujeto, casas inteligentes que pueden activar una alarma si se tiene una caída, si la personas con discapacidad mayores no se levanta de la cama, etc.
 
El CERMI subraya la necesidad de que se promueva activamente el derecho a vivir de forma independiente y a ser incluido en la comunidad, ¿resulta esto más difícil de lograr entre las personas con discapacidad?
 
En principio no debiera ser así, resulta una asignatura pendiente tanto para las diferentes administraciones con responsabilidad, como para los actores sociales destinados a intervenir, todos los cuales debieran haberse dotado previamente de una visión clara de las características específicas del colectivo de personas con discapacidad mayores, sus necesidades, expectativas y experiencias, tanto en funcionamiento como en estudio y, especialmente de países de nuestro entorno cercano (Dinamarca, Suecia o Finlandia, por ejemplo). Uno de los objetivos de nuestra Comisión de Envejecimiento es contribuir de forma activa a modificar esa situación.
 
El CERMI propone trabajar en tres frentes: con las propias personas con discapacidad, con la sociedad y con los poderes públicos, ¿qué acción le corresponde a cada uno de estos frentes?
 
Álvaro García Bilbao, presidente de la Comisión de Envejecimiento Activo del CERMICon las personas con discapacidad hay que lograr un mayor empoderamiento y una continuada participación política, social, económica, cultural y en asuntos cívicos y no simplemente en actividades físicas o en una vida laboral más larga.
 
En sociedad, trabajar la sensibilización y la promoción de actitudes ciudadanas proclives a la participación, a la igualdad, la solidaridad y la integración social de las personas con discapacidad mayores. La promoción de valores éticos, basados en los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad mayores.
 
Y los poderes públicos deben contribuir a promover y coordinar políticas dirigidas a dignificar el envejecimiento de las personas con discapacidad mayores, entre otras cosas, con el fin de evitar el abuso y maltrato, los problemas de género, lograr la modernización en los servicios y prestaciones que se ofertan, la dotación y regulación de una legislación y normativa que facilite una gestión de estas que sea transparente con posibilidad de sanciones disuasorias y ejemplificadoras, el fortalecimiento y consolidación de las asociaciones de personas mayores, etc.
 
¿Cuáles serían los principales recursos o apoyos que deben promocionarse desde las políticas públicas?
 
El impulso del desarrollo y la innovación en el campo de la intervención y las políticas sociales destinadas a las personas con discapacidad mayores; promover la puesta en marcha de estrategias y programas cuyo objetivo principal sea el de anticipar las demandas de este grupo de población para poder asegurar así la existencia de los recursos adecuados, promoviendo un proceso de envejecimiento activo y saludable; promover la oferta de fórmulas a la carta, tanto en las políticas públicas como en el desarrollo de la sociedad civil, para lograr una jubilación que pueda ser vivida como una combinación flexible de realización personal, apoyo a la familia y participación social.
 
La colaboración y asistencia técnica entre instituciones públicas y privadas para orientar políticas, servicios y programas que favorezcan el avance social de las personas con discapacidad mayores. Un plan nacional que haga de las NNTT y las TIC un recurso tecnológico accesible y aporte facilidades en cualquiera de las facetas de la vida cotidiana: gestiones diarias, salud, emergencias, relaciones personales y familiares, ocio, formación, vida cultural, etc. 
 
Todo lo cual sería preciso se tradujera en propuestas políticas y cambios legislativos transversales que no solo den justas satisfacciones a los derechos, necesidades y expectativas de las personas con discapacidad mayores sino que además incorporen una visión de futuro lo suficientemente amplia como para que los cambios tecnológicos y sociales que se avecinan, por citar un par de ejemplos, en TIC o ingeniería genética, tengan un fácil engarce en el medio y largo plazo de las personas mayores con discapacidad.
 
El caso de las personas mayores con discapacidad en el ámbito rural requiere un estudio aparte, ¿cómo es esta realidad en la actualidad?
 
Los recortes económicos han reducido los servicios de proximidad existentes en el ámbito rural. Se constata la necesidad de contar con estudios actualizados sobre el importante envejecimiento en las zonas rurales y las consecuencias de este, dado que existe un marcado despoblamiento que da lugar a soledad, falta de apoyos familiares e institucionales, ausencia de infraestructuras sanitarias cercanas, etc. que influyen de manera negativa sobre estos ciudadanos.
 
Se observa en el medio rural un mayor número de personas mayores en situación de aislamiento y desprotección debido, entre otros factores, a que sus ingresos son menores y tienen menos posibilidades de hacer su vivienda accesible ante las necesidades derivadas de discapacidades por envejecimiento, agravándose el problema especialmente en aquellas personas con discapacidad mayores que viven solas.
 
Cabe destacar que el factor de la soledad de las personas con discapacidad mayores representa un elemento importante a tener en cuenta dado el condicionamiento personal que supone, tanto afectivo como de movilidad y acceso a los recursos sanitarios (médicos, farmacéuticos, ambulancias, etc).
 
La continuada reducción de los presupuestos destinados al gasto social a partir del año 2010 y las consecuencias que acarrea de carencias en los servicios llevaría, entre otras actuaciones a replantearse rescatar, actualizada, la figura del voluntario como complemento a esa carencia de red social y como palanca para regenerar ese tejido social.
 
La perspectiva de género también es importante en el proceso de envejecimiento, ¿cuáles serían en este caso las demandas desde la comisión del CERMI?
 
La cuestión de género es un aspecto inseparable en todo lo hablado hasta el momento. La experiencia de envejecer es diferente para hombres y mujeres. Una buena parte de esas diferencias tienen un origen biológico, pero también un contexto sociocultural, es decir, de aislamiento, bajo nivel cultural o mal estado de salud que en muchas ocasiones agravan su indefensión. Es en estas circunstancias que, por ejemplo, la violencia de género afecta en mayor grado a las mujeres mayores con mayor resultado de muerte.
 
Tenemos que ser capaces de articular proyectos que nos hagan avanzar en nuevos modelos de políticas con perspectiva de género que promuevan valores de igualdad y reconozcan el destacado papel de las mujeres mayores en la sociedad siendo, en este sentido, fundamental la prevención, la investigación, que existan mecanismos de recogida de información tanto cualitativa como cuantitativa sobre estos colectivos, así como facilitar mecanismos de denuncias sobre discriminaciones a los mismos.
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