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CERMI.ES semanal el periódico de la discapacidad.

viernes, 23 de septiembre de 2016cermi.es semanal Nº 227

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"3,8 millones de personas con discapacidad,
más de 8.000 asociaciones luchando por sus derechos"

Activistas

Miguel Paraíso, director de la ONCE en Cartagena

Misionero de la discapacidad

23/09/2016

Beatriz Sancho

A Miguel Paraíso la vida de activista le ha cincelado como a "un misionero de la discapacidad", pero también "de cualquier persona que necesite mi ayuda". Tras pasar por diferentes cargos en la ONCE, en CERMI Comunidad de Madrid, y el CERMI Estatal, bandeado una vez más por los designios ajenos, aunque siempre propicios, vividos como sorpresas, y de los que nunca se queja, llegó a Cartagena hace año y medio como director de apoyo de la ONCE en la ciudad murciana.

Miguel Paraíso, director de apoyo de la ONCE en CartagenaAunque pudo elegir otras ciudades de mayor relevancia, como Sevilla, Miguel Paraíso prefirió la antigua e histórica 'Cartago Nova', fundada en 227 a. C. por el general cartaginés Asdrúbal el Bello, para poder reencontrarse con la gente, con la base de la organización a la que pertenece, porque "aquí tenemos pocos centros, y me pareció más entrañable que una macrociudad". Cuanto aterrizó en su destino, el nuevo director de apoyo de la ONCE, se encontró con que no había demasiado participación por parte de los afiliados, por lo que se propuso "hacer parroquia, lograr que se juntaran" mediante actividades y encuentros "atractivos, excusas para vernos" porque "a la gente darle lo que le gusta, lo que necesita". 
 
Sin embargo, además de lograr este propósito, que la base participe, Paraíso ha logrado desde su nuevo cargo, incluso, levantar la venta de "nuestros productos", los de la ONCE, y es que si en Cartagena, según refiere, habían estado seis años en "negativo, hoy ya estamos en positivo".
 
Nació con discapacidad: un glaucoma con cataratas congénitas, y una enfermedad singular, la aniridia -o carencia de iris-, que "afecta tan solo a cien personas en España", y que "conjugada con una serie de enfermedades de la vista, ha degenerado en ceguera". Está al límite de tener que "coger ya el bastón", y en sus 49 años de vida, si la discapacidad le ha influenciado, condicionado de algún modo ha sido exigiéndole "a actualizarse constantemente". 
 
Se deduce de las reflexiones de Miguel Paraíso que achaca la maximización de sus limitaciones a que el mundo "se rija y se mueva por la imagen". "Es la que marca los designios del mundo con las pantallas de televisiones, tabletas, móviles... toda la información llega a través de la imagen", se queja, sin embargo, el contrapunto lo ve en que a él le ha permitido ver, focalizar su atención en otras muchas cuestiones "que la gente no valora, y que yo sí que percibo porque llegan a través del oído y los sentidos que se despiertan". Cuando era más joven, en cambio, admite haber estado más pendiente de lo que veía.  
 
"En todo he sido muy joven", comenta Paraíso para referir que cuando se afilió a lo ONCE a los 20 años, la organización le hizo feliz al darle un trabajo y "disipara la incertidumbre de mis padres". Nació en Puerto de Béjar, Salamanca, un pueblito muy cerca de Cáceres donde sus padres regentaban un bar. Con apenas tres años tuvieron que trasladarse a la capital, y abrir y cerrar varios negocios para "tras mucha lucha, sacar adelante" a sus cuatro hijos.
 
Miguel Paraíso, director de apoyo de la ONCE en Cartagena"Me hablaron de la ONCE", recuerda, "pero yo creía que no lo necesitaba, eran los de alrededor los que me convencían. Uno, a veces, no acepta su discapacidad, me resistía". Por un amigo que le animó mucho, se acercó a la organización y se afilió en el año 87, describió entonces "una gama de servicios que realmente me ayudaron y me permitieron acceder al empleo, y a la educación".
 
Por la mañana, Paraíso estudiaba formación profesional en el Colegio de la ONCE, concretamente la rama de Técnico administrativo y secretariado. Por la tarde, vendía el cupón. Fue el primer estudiante becado de la entidad para irse a Frankfurt a perfeccionar su alemán. La experiencia le "abrió un mundo" y le sumergió en la institución, hasta tal punto que refiere su inicio como activista en esta época, precisamente, cuando ejercía de delegado en el colegio y se "peleaba por los compañeros que no veían" en un afán personal por "servir a los demás". 
 
Cinco años después de compaginar los estudios con la venta del cupón fue cuando la ONCE se fijó en él y le propuso convertirse en presidente del Consejo Territorial de la ONCE en Madrid, que era un poco "el parlamento de los afiliados", un "órgano representativo, como si fuera la junta de vecinos de la ONCE en Madrid", y en el que se mantuvo durante 14 años. "En la ONCE, tenemos distintos niveles de visión y los que más necesitaban eran los ciegos totales. Y de ahí el dicho de que en el reino de los ciegos, el tuerto es el rey", bromea. Por ello, se inclinó mucho hacia los ciegos porque, en su opinión, "si las cosas no se denuncian, no existen".
 
Miguel Paraíso lleva la defensa de los "más vulnerables" a flor de piel. Siempre lo ha llevado, aunque no sepa porqué. Será, dice, "que el tema de padecerlo hace que tú también quieras hacer algo por los demás". "Hay que dar ejemplo", insiste, "si yo pido que me ayuden, no puedo mantenerme en la inacción" y, de paso, menciona su satisfacción de que en su organización haya voluntarios para ayudar a los afiliados de los cuales casi la mitad son afiliados. 
 
El cargo de presidente del Consejo Territorial de la ONCE en Madrid le brindó mucha satisfacción por desempeñarlo con gusto y comprobar cómo repercutía positivamente en los afiliados. Sin embargo, tenía 23 años cuando se lo propusieron, no conocía lo que era el consejo mencionado, y vivió, eso sí, como un salto "tremendo" lo pasar de la venta del cupón a la política, paso que dio "probablemente, debido a la inercia de la juventud, de las ganas de hacer cosas, de verse sin futuro, sin posibilidades y todo muy negro"
 
No obstante, a su complacencia por los casi tres lustros ejerciendo este cargo, añade hoy, con perspectiva, haber "dejado mucha vida personal en el camino porque le dediqué muchas horas". Cuando era joven le resultaba menester por ese entusiasmo de aprender todo lo que estaba a tu alcance, comprender asuntos completos y "yo era más bien hormiga, necesitaba más horas por lo complicado". 
 
Miguel Paraíso, director de apoyo de la ONCE en CartagenaPero de lo más orgulloso que se siente, de esos 14 años, es haber intentado siempre "hacer cantera, meter a gente joven, y muchas personas que fueron consejeros nuestros entonces, hoy están en puestos de responsabilidad. Es una alegría verlos funcionar ahora". También ensalza el hecho de haber trabajado en el consejo "creando equipo y dando la imagen de lo que tenía que ser este órgano: muy representativo, con labor de servicio y soluciones".
 
"He sido siempre muy idealista y, muchas veces, no he mirado por mí. De hecho, confiesa sin acritud, hueco, que por su lado han pasado muchas personas que han subido pasándole a él. "Y me alegro mucho, he sido siempre de los que no miraban para sí mismos, y así soy feliz". Por ello, según explica, hoy en Cartagena se siente "feliz" porque es un hombre que más que "los despachos", halla gozo "en la gente", a la que busca y a la que ha encontrado en la tierra murciana.
 
De hecho, Miguel Paraíso, desde 2007 al 2015 estuvo en el Consejo General de la ONCE, el máximo órgano de la entidad formado por las quince personas que representa a la organización a nivel nacional. Lo refiere como una "gran experiencia", pero también asegura que se alejó del Consejo General, precisamente, para "pisar tierra y estar con la gente" porque "es eso lo que me aporta alegría, interactuar con las personas".
 
A la pregunta de si no lleva a contradicciones personales estar en esos puestos de política con la actitud que manifiesta contesta afirmativamente. En Cartagena, de hecho, ha vuelto a recuperar "cierta paz" porque le permite realizar una actividad que "te deja hacer. Aquí es todo más pequeño, colaboras con el ayuntamiento, por ejemplo, y todo es más manejable". Para el actual director de apoyo de la ONCE en la ciudad, los logros más importantes son los que se consiguen a nivel local y, aunque antes de llegar a Cartagena, hace año y medio, pensaran allí que "venía un dinosaurio de Madrid a sentarse y a reírse del mundo", llegó pensando justo lo contrario: "¡aquí tengo una autovía y puedo hacer muchas, pero muchas cosas".  
 

CREADOR DEL CERMI MADRID

 
Entre esas sorpresas que, según su vivencia personal "han dado" con él, Miguel Paraíso señala la de la encomienda de constituir el CERMI Comunidad de Madrid. Corría el año 97. Desde el 93, rememora el activista, las distintas entidades de la discapacidad estuvieron intentando entenderse para formar, unidas, una plataforma. "Costó cierto esfuerzo", comenta el director de apoyo de ONCE Cartagena, pero se logró y en el 97 nació el CERMI Estatal.  Una vez constituido, se le encargo a él, mientras ejercía simultáneamente la presidencia del Consejo Territorial de la ONCE en Madrid, la creación del citado CERMI autonómico porque, según incide, "la ONCE siempre ha sido el motor de generación de unidad en la discapacidad". 
 
Dos años más tarde, en 1999 lograba la consolidación del CERMI Comunidad de Madrid y allí ejerció de secretario general una década. "Pero luego me volvieron a liar más", parodia risueño, porque en 2006 por haber "hecho bien mi trabajo en Madrid, me erigieron en  coordinador de todos los CERMIS Autonómicos de España, lo que en la actualidad hace Teresa Palahí".
 
Miguel Paraíso, director de apoyo de la ONCE en CartagenaEn esta etapa, el activista tuvo que analizar el estado de las entidades autonómicas y "ajustar los CERMIS que ya se habían constituido, y que eran muchos, pero estaban en las primeras fases". Reforzar los que estaban "más flojos" y apuntalar el nacimiento del CERMI Baleares fueron sus cometidos, hito que no se logró hasta el 2011 cuando, por fin, "pudimos lograr cerrar el círculo de todos los CERMIS Autonómicos". "Y luego Ceuta y Melilla, claro, estuve hasta el 2015", dejando todas las entidades "un poco mejor consolidadas y con lo básico en regla".
 
Sin embargo, el activismo a Miguel Paraíso también le ha traído a su vida al amor de pareja. El encuentro coincidió, precisamente, con su tarea de crear el CERMI Comunidad de Madrid. Buscaba una secretaría para la organización madrileña, que llevara la parte administrativa y técnica, y en el proceso de selección la eligió a ella, Mª Jesús Baile, que aún trabaja para esta entidad autonómica. Le gustó su perfil porque venía de estar con personas con discapacidad en centros de mayores y había hecho psicología. "Tuvimos que realizar juntos un enorme trabajo y como suele decirse: el roce hace el cariño". Llevan doce años juntos y asegura que el hecho de que ella viva en Madrid y él en Cartagena les ha propiciado "verse más que antes, y con más calidad", así como la oportunidad de "encontrar un poco más de tranquilidad, de normalidad y de recuperar ciertos temas personales". 
 

LA MUJER CON DISCAPACIDAD

 
"Soy un defensor a ultranza de las mujeres con discapacidad", anuncia Miguel Paraíso, "y en todo este tiempo siempre las he tenido en mis mensajes como a las personas sordociegos o los ciegos". El activista tiene una cornucopia repleta para ensalzar a las mujeres con discapacidad, y no escatima palabras para denunciar la "abominable" violencia de género que se pertrecha contra ellas y una crítica feroz a que "no se haga nada" por ellas "excusándonos en que la discapacidad es una desconocida y no sabemos cómo tratarlas".
 
"En el tema de la mujer, hay que ser contundente", reclama el presidente de la ONCE en Cartagena. Según su experiencia, desde que comenzó como presidente del Consejo Territorial de la organización en Madrid, el avance de la inclusión de la mujer con discapacidad ha ocurrido "porque la mujer se ha lanzado al empleo, incluso simultaneando dobles y triples". Critica también a las empresas y a las instituciones por "acomodarse" y haberse ceñido a la "estética, a la imagen, a el maquillaje, al aparentar". "Hay que ser contundentes porque solo se ayudará a las mujeres con discapacidad cuando se cuente con ellas en puestos de dirección y sin  cuotas, significando el nombre propio, su valía".
 
Asegura también Paraíso que él siempre contó con consejeras territoriales, que su consejos han sido igualitarios o con mayoría de mujeres porque "es la única manera de ayudarlas, impulsarlas para que se desarrollen en estos entornos. Valen muchísimo", subraya, "y mucho más que algunos". El directivo salmantino no cree en las cuotas, "son rollos patateros", reprocha, "hay que ayudarlas, y no puede ser que no estén en órganos". 
 
Miguel Paraíso, director de apoyo de la ONCE en CartagenaRespecto a la ONCE desvela que desde abajo no hay diferencia entre hombres y mujeres, se refiere, sobre todo, a puestos administrativos y a vendedores del cupón, "pero aún falta por hacer mucho por las mujeres con discapacidad en los puestos de responsabilidad". Y esta misma situación, anuncia, "se replica muchas entidades, instituciones y, sobre todo, consejos de administración y órganos de responsabilidad. He estado en reuniones en que solo éramos hombres, y esto", reprueba, "no puede ocurrir". Un ejemplo que señala Miguel Paraíso es el Tercer Sector en el que los puestos de responsabilidad están "ocupados por hombres", mientras que el 95 por ciento de los trabajos relacionados con servicios sociales los realizan mujeres, "esto tampoco puede ocurrir".
 
En el terreno personal, hay una lección aparentemente contradictoria que este activista entresaca de su desempeño como directivo de la ONCE durante todos estos años. Es la "alegría" que le produce comprobar el contraste entre lo que "sufren las personas con discapacidad, lo que tienen encima y padecen" y ese afán de "superación, su la actitud positiva, de lucha, incluso estando bajo las cuerdas, en las últimas". Esta capacidad, este talante, no lo percibe el actual director de ONCE Cartagena en la mayoría de los ciudadanos "que lo tienen todo y no saben valorar lo que es importante, ciñéndose a lo material". Para personas con discapacidad "un ratito de encuentro entre personas entrañables es lo máximo", esa virtud es la que aplaude con sinceridad, "nuestra capacidad de extraer de la dureza, de lo mínimo, lo máximo y celebrarlo".  
 
Advierte también que en este mundo si no tienes a alguien cercano con discapacidad, la discapacidad "pasa inadvertida". "Se ve en los discursos del estado, de la región o de cualquier comunidad. Se nos nombra una vez, cuando somos el diez por ciento de la población, probablemente las personas más necesitadas, y se nos toca de lado". Refiere este hecho como "lo más triste, lo más obscuro que yo puedo ver. El mundo al final corre, corre, y el si no corre ahí te quedas. Todo es correr, llegar el primero, la imagen, la estética... y no", concluye, "todo eso tiene que cambiar".
 
Miguel Paraíso, aquel joven que "no tenía futuro" o que le parecía "bastante negro", ha tenido la oportunidad de realizarse a lo largo de su vida como más le gusta: estar entre gente y ayudar al que lo necesite. En el camino, admite que también él se perdió alguna vez en lo artificial, pero al darse cuenta de que esto no le llevaba a ningún sitio, recalculó y volvió a su centro. A día de hoy, sigue cumpliendo una máxima personal a pies juntillas: "no esperar nada" porque argumenta que cuando uno espera algo es cuando "tiene problemas o se frustra". 
 
Deja muy claro que siempre ha valorado todo lo que ha llegado a su vida, aunque haya aparecido por "sorpresa" y no le hayan "dejado ni pensar, ni tiempo casi de reflexionar". Y, sin embargo, con humildad, pondera las enseñanzas obtenidas, las que le ha brindado su organización y el CERMI, e insiste en ponderar como un privilegio, un "lujo" el hecho de que si dejaran de ofrecerle otros puestos, siempre le quedaría "un respaldo, una seguridad que no tiene casi nadie", la de volver a su  "puesto de vendedor del cupón de la ONCE", algo sobre lo que se ha concienciado como posibilidad desde que comenzó su carrera política en la organización de ciegos, y que permite, al planteárselo, poner los pies en la tierra, conectar con la base de la entidad. Pero, entonces, ¿Miguel Paraíso no sueña? Sí, pero sueña sin expectativas porque, hasta ahora, han soñado por él, y le han brindado buenos sueños.  
 
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