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CERMI.ES semanal el periódico de la discapacidad.

viernes, 06 de septiembre de 2019cermi.es semanal Nº 357

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"3,8 millones de personas con discapacidad,
más de 8.000 asociaciones luchando por sus derechos"

Opinión

¿Por qué necesitamos ya un Gobierno para que lo social no se detenga?

Por Fran Sardón, presidente Predif

06/09/2019

Fran Sardón, presidente de PredifLas cifras, lamentablemente, son así de concluyentes: 256.000 personas no reciben las prestaciones del sistema de dependencia por la falta de un gobierno que apruebe unos  presupuestos, que según el Observatorio Nacional de la Dependencia, deberían aumentar en quinientos millones de euros la partida de dependencia para aliviar la lista de espera. Cada día mueren en nuestro país ochenta personas que tienen derecho a una prestación del sistema de dependencia, pero no la reciben debido a esta situación. Estos son los datos, fríos y contundentes que a cualquiera le deberían dejar helado.
 
Frías parecen estar las negociaciones entre los partidos políticos que tienen la posibilidad de formar un gobierno y heladas las sendas del diálogo entre aquellos partidos políticos que podrían facilitarlo, a pesar de que estamos atravesando un verano ardiente la frialdad de nuestros políticos parece poder resistir cualquier ola de calor, pendientes de las encuestas para mantener sus posiciones en el tablero de ajedrez y dar la sensación de que es el adversario el que no se mueve para que el electorado le penalice. Y mientras, los ciudadanos en aparente calma esperando a ver qué ocurre en septiembre con el inicio del nuevo curso. Desconozco si la frialdad y, en ocasiones, la aparente desidia con la que se están comportando nuestros representantes, los elegidos para seguir conquistando derechos y avanzar en libertades, les permite que la sangre siga circulando por las venas a una temperatura ambiente que les dé la posibilidad de percatarse que detrás de cada número hay una persona, hay una familia, hay una historia y hay una vida. Recuerdo la fabulosa película de Spielberg: “El puente de los espías” donde el abogado Donovan, interpretado por Tom Hanks, afirmaba en su alegato final: “no importa que esos hombres no hayan sido mayoría, cada persona importa”.  En otro contexto, pero con igual trasfondo, puede que las personas con discapacidad y/o dependientes y nuestras familias no seamos mayoría en términos estadísticos o electorales, pero importamos. Cada persona y cada vida importan y cuentan, y cada día que pasa sin que haya un gobierno que pueda tomar decisiones la dignidad de muchas personas está en juego. ¿Qué hay más indigno en democracia, en un sistema basado en el derecho, que las personas mueran sin poder hacer uso de sus derechos? ¡Qué paradoja y qué incongruencia!
 
¿Para qué se está en política, entonces, si no es para mejorar la calidad de vida de las personas?, se preguntarán muchos ciudadanos. ¿Qué es lo que busca un político si no es la posibilidad de cambiar la realidad?, se preguntaran otros. En estas circunstancias y actuando como si se estuviera jugando una partida de póker, sin pestañear, sin dar la impresión de estar nervioso o inquieto, esperando a que el adversario se equivoque, con la más despreocupante frialdad, los días pasan y la Democracia se resquebraja y se suceden las preguntas que nos hacemos los ciudadanos que no obtienen respuesta. 
 
En estos momentos de espera, de aparente calma, donde parece que no sucede nada, están sucediendo cosas. Cada día hay más personas que desconfían plenamente de la clase política, cada día hay más personas que no esperan nada de sus representantes y cada día hay más personas que se preguntan para qué votar y cada día que alguien se hace este tipo de preguntas y comenta sus reflexiones con sus familiares y amigos, cada día de estos que marcan la actualidad cotidiana se hace un agujero en nuestro sistema democrático por donde se vierten nuestros valores más esenciales y emocionales como sociedad y como individuos.  
 
Las emociones no suelen brotar de las zonas frías de nuestro cuerpo ni de nuestras elucubraciones más profundas, más bien de cuando tenemos la posibilidad de dar la mano a alguien que no se vale por sí mismo o de mirar a los ojos de una persona que está afrontando el último tramo de su vida. La emoción es un sentimiento que te empuja y que te hace revelarte ante cualquier injusticia. ¿Podríamos vivir sin emociones? Sería muy difícil e indeseable aunque parece que en el panorama político lo que se estila es la acción fría y encubierta, el cómo y el cuándo saber mover tu ficha para ganar posiciones y dejar al descubierto al contrario y mientras las personas preguntándonos que nosotros para cuando, que para cuándo dejaremos de ser unos números y empezaremos a importar como personas, que para cuándo se empezará a hacer política con mayúsculas, esa clase de política que cambia para bien la vida de las personas. Cada persona cuenta y cada vida importa en sí misma, ochenta personas cada día nos lo recuerdan. Esa debería ser la base fundamental de cualquier negociación política. 
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