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CERMI.ES semanal el periódico de la discapacidad.

viernes, 22 de abril de 2016cermi.es semanal Nº 209

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"3,8 millones de personas con discapacidad,
más de 8.000 asociaciones luchando por sus derechos"

Reportaje

La dimensión del género en la accesibilidad

Del gran reto de las mujeres con discapacidad de participar en los procesos de planificación y diseño urbanos

22/04/2016

Beatriz Sancho

Para ser auténticamente inclusiva, una ciudad debe fomentar la accesibilidad universal o, de otro modo, se autosentenciará como urbe sin calidad urbana. Lo único que evitará la expulsión de la mayoría de los peatones (mujeres, personas mayores y niñas y niños) es "la construcción de entornos amables". Los profesionales aseguran que en sus manos está conseguir este cambio con el diseño técnico. Pero es la participación ciudadana la que legitima la cartografía de sus trazos mediante el diálogo "transaccional de los agentes". Uno de ellos somos las mujeres con discapacidad: que cuenten con nosotras, si "contamos" redundará en seguridad para todos los escenarios cosmopolitas, y en la calidad de vida de todas sus ciudadanas y todos sus ciudadanos.

Safari Fotográfico realizado en Oviodo por 'Dexeneroconstrución' (Foto: Alba Sotelo)En el fomento de ciudades más inclusivas, establecer diálogos y reconocer las diferencias y heterogeneidad de los diversos grupos sociales es absolutamente "necesario" para representar sus demandas de forma explícita y legítima. Dentro del grupo femenino, las mujeres con discapacidad sufren una doble discriminación (por razón de género y de discapacidad) y "si el objetivo es el de crear ciudades no segregativas", tal y como apunta María Novas, arquitecta y autora de 'Arquitectura y género', "establecer las herramientas para refutar este doble sesgo debe ser una cuestión prioritaria".
 
La también máster en Investigación Aplicada en Estudios Feministas, de Género y Ciudadanía, que junto con su compañera Sofía Paleo, se ha propuesto acercar la perspectiva de género a la arquitectura, a la sociedad con 'Dexeneroconstrución', sostiene que la participación pública, en el contexto social actual, es una "demanda social cada vez más presente" y que justo por ello resulta "imprescindible tener en cuenta a los grupos sociales tradicionalmente excluidos en la toma de decisiones, en los procesos de planificación y diseño urbanos". Para Novas, las mujeres con discapacidad tienen "sin duda un gran reto por delante", ya que esta reflexión inclusiva "implica, necesariamente, la mejora de medidas de acción positiva que incentiven dicha participación".
"Si el objetivo es el de crear ciudades no segregativas establecer las herramientas para refutar la doble discriminación de la mujer con discapacidad debe ser una cuestión prioritaria"
HABLAR DE ESPACIO Y GÉNERO NO ES NUEVO
 
Ya en el siglo XV, la filósofa humanista Christine de Pizan reivindicaba en su obra 'La ciudad de las damas' los derechos de las mujeres en fuerte oposición a los mandatos de la sociedad patriarcal, además de teorizar sobre los espacios que las mujeres se han visto obligadas a habitar. Después, Henry Lefebvre acuñaría el término de 'derecho a la ciudad' refiriéndose al derecho de poder construir y reproducir la ciudad como un proyecto no individual sino común, integrando las miradas y las experiencias de todas las personas que en ella viven. Por tanto, hablar de espacio y género "no es nuevo". Lo dice Isabel Caballero, coordinadora de la Fundación CERMI Mujeres (FCM).
 
Sugiere además Caballero que partimos de la convicción de que los espacios "no son neutros al género, como tampoco lo son a la discapacidad". "Y esto", defiende, "supone reivindicar un espacio cuyo uso y disfrute no genere desigualdades, ni sitúe a ciertos sujetos en situación de poder y dominio". La metáfora del 'derecho a la ciudad', aclara, "no se circunscribe al espacio de manera estricta, y mucho menos al espacio urbano, sino a una forma de concebir el entorno y la comunicación de forma democrática, y que se constituye en un factor clave del desarrollo sostenible y de la mejora la calidad de vida de la ciudadanía". 
 
Sin embargo, la dimensión del género en la accesibilidad es una cuestión "apenas abordada", a pesar de la labor "importantísima" del movimiento asociativo en pro de la accesibilidad universal. Recrimina, no obstante, esta experta en género entregada actualmente a la causa de las mujeres con discapacidad, que ese esfuerzo "aún no ha conseguido que todas estas reflexiones y demandas acerca de la construcción de espacios, bienes y servicios, transporte, formas de información y comunicación, etc. incluyan una mirada interseccional desde la discapacidad y el género". 
María Novas y Sofía Paleo, fundadoras de 'Dexeneroconstrución' (Foto: Dexereroconstrución)"Es imprescindible tener en cuenta a los grupos sociales tradicionalmente excluidos en la toma de decisiones en los procesos de planificación y diseño urbano"
Por su parte, María Novas, como arquitecta y mujer preocupada porque el género se integre en la disciplina que domina, opina que consultar a las mujeres, desde la perspectiva de género, es "eficiente" para poder considerar la diversidad social y total del grupo. Y en este sentido, la arquitecta remarca que hay que "reconocer la ciudadanía plena de las mujeres con discapacidad y su posibilidad de influencia, a través de su específica vivencia de la ciudad" porque "tiene consecuencias positivas, para toda la sociedad en su conjunto. Muy especialmente", subraya Novas, "en términos de accesibilidad". 
 
De hecho, "es mediante la inclusión las demandas de las mujeres con discapacidad como mejorará la accesibilidad de nuestras ciudades y beneficiaremos", según la arquitecta, "al resto de personas con movilidad reducida y al conjunto de la ciudadanía en general, ya que todos y todas  podemos sufrir una discapacidad a lo largo de nuestra vida". Aunque precisa también que tanto la accesibilidad universal como la ciudad inclusiva son conceptos en los que "ya se está incorporando la perspectiva de género". 
 
La discriminación de las mujeres con discapacidad, por tanto, "no se produce ahí" constata la arquitecta, sino en el ámbito del diseño y la planificación urbana del sistema establecido. Y esto es debido a que "vivimos inmersas en un contexto cultural patriarcal en el que existe una desigual distribución de poder entre el género masculino y el femenino, al que se le asigna una posición subalterna"· Simultáneamente, tienen lugar, refiere Novas, otro tipo de discriminaciones que "tienden afianzar las posiciones de grupos sociales mayoritarios sobre otros grupos minoritarios como es el caso de las personas con discapacidad". También Isabel Caballero se suma a esta misma apreciación. 
"Es mediante la inclusión de las demandas de las mujeres con discapacidad como mejorará la accesibilidad de nuestras ciudades y beneficiaremos al resto de personas con movilidad reducida y al conjunto de la ciudadanía"
Y el quid de la cuestión es "subvertir estas dinámicas", apuesta la arquitecta, a pesar de la "complejidad" de la epopeya. Sin embargo, bosquejando el camino para afrontar esta subversión, y como primer paso, distingue María Novas la "toma de conciencia y el empoderamiento del individuo". La primera, aclara la arquitecta, constata "la existencia de un problema", y nos obliga a asumir "responsabilidades, mantener la mirada crítica, y asumir la propia determinación de decidir e intervenir (disidencia legítima)". 
 
HERRAMIENTAS DE SUBVERSIÓN
 
Sin embargo, si la conciencia es una "condición necesaria", "no es suficiente para transformar patrones sistémicos", añade la autora de 'Arquitectura y género'. Para la acción social "necesitamos organizarnos colectivamente a través de grupos, asociaciones u instituciones que persigan conseguir determinados objetivos, constituir y ser, en este caso y en definitiva, agentes de cambio social efectivos hacia la consecución de ciudades definitivamente igualitarias".
Safari Fotográfico realizado en Oviodo por 'Dexeneroconstrución' (Foto: Alba Sotelo)"La conciencia es una condición necesaria, pero no suficiente para conseguir ciudades definitivamente igualitarias. Hay que organizarse en grupos como agentes de cambio social efectivos"
Para lograr alterar el orden de estas dinámicas aludidas, que las mujeres, en este caso con discapacidad, dejen de ocupar una posición inferior, la coordinadora de la FCM aboga por tener en cuenta que "el espacio puede ser traducido e interpretado como si fuera un texto, ya que sus códigos son a veces nítidos y otras más opacos". A partir de cierto entrenamiento, descubre la también jurista, "es posible develar las relaciones de poder que esconde (o explicita), puesto que existen reglas que generan y consolidan el predominio de unos grupos sociales sobre otros, generando situaciones de desigualdad". 
"Hay que poner constantemente en cuestión la falsa neutralidad que impregna la conceptualización del espacio"
"Por eso", prosigue, "hay que poner constantemente en cuestión la falsa neutralidad que impregna la conceptualización del espacio" porque "parece que es un hábitat universal en el que pueden vivir las personas independientemente de sus características y sus respectivas situaciones sociales, cuando en realidad se ha concebido teniendo presente las necesidades de ciertos grupos concretos, dando prioridad a unas personas en perjuicio de otras". Éste es un modelo, a su juicio, "que segmenta, divide, polariza. La falsa dicotomía de espacios públicos y privados es un buen ejemplo".  
 
Como herramienta para combatir la doble discriminación de la mujer con discapacidad en la "metafórica" construcción de las ciudades y que estas dejen de ser segregativas, el movimiento asociativo cuenta con una herramienta que "debería de ser eficaz: el derecho, aunque la posibilidad de incumplir los mandatos legales en este ámbito a través del reconocimiento de 'periodos de carencia' que nunca expiran", lamenta Isabel Caballero, "se ha convertido en una práctica común".    
 
"Ya desde la praxis, para crear un espacio verdaderamente democrático", argumenta, "es preciso contar con las personas que lo habitan porque son decisiones que nos afectan a todas y todos". Es por ello que defiende la apertura de canales de participación ciudadana como un "mecanismo adecuado para canalizar esas demandas y convertirlas en realidad". 
"Para crear un espacio verdaderamente democrático es preciso contar con las personas que lo habitan"
Para la coordinadora de la FCM es "más eficaz y eficiente" diseñar el espacio público y sus servicios desde la calle, que desde un despacho. "El vecindario sabe lo que necesita", confirma, "y un proceso de negociación democrática puede permitir dar respuesta a sus reivindicaciones haciendo un uso adecuado y racional de los recursos". En estos procesos, según la misma fuente, "deben estar también involucradas las mujeres con discapacidad y las organizaciones del movimiento". "El marco jurídico de obligado cumplimiento", apostilla la licenciada en Derecho, "es la herramienta de referencia que debe primar en todo estado de derecho". 
 
EL EJE DE ACCESIBILIDAD
 
Por su parte, Rafael de Asís, cadrático de Filosofía del Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) y experto en derechos humanos y discapacidad, entrevistado recientemente en 'cermi.es semanal', asegura que todo el sistema de derechos de las personas con discapacidad se encuentran alrededor de lo que él denomina "eje de la accesibilidad", y que está compuesto por "el diseño universal", que funciona como un principio general fuente de obligaciones específicas; por "las medidas de accesibilidad", que aparecen cuando el diseño universal no satisface, y, finalemente, por "los ajustes razonables", que surgen cuando está justificado que la accesibilidad no sea universal.
 
La explicación del eje de accesibilidad, desvela este doctor en Derecho por la UC3M, "cobra una relevancia aún mayor cuando se proyecta en grupos de población sujetos a una doble o incluso triple discriminación como son las mujeres con discapacidad". Y es que, asegura De Asís, "la atención a la cuestión de género es algo relativamente novedoso en el marco de los derechos de las personas con discapacidad".
Detalle de la portada de 'Arquitectura y género. Una reflexión teórica' de María Novas "La accesibilidad es condición necesaria para el disfrute de cualquier derecho"
La accesibilidad, descubre este experto, "es condición necesaria para el disfrute de cualquier derecho". Y, por ello, subraya que "no es extraño que (la accesibilidad) se corresponda con una de las dos estrategias que, tradicionalmente, se utiliza en la lucha contra la discriminación". Se refiere a la estrategia de la situación que busca que "todas las personas disfruten de los derechos sin discriminación". 
 
Al lado de la estrategia de la situación está la denominada estrategia de la identidad. Esta última, lo expone De Asís, persigue el reconocimiento de derechos específicos. Ambas estrategias, por tanto, "sirven para diferenciar -en el ámbito de los derechos de las mujeres-, el feminismo de la igualdad del feminismo de la diferencia". Mientras el primero, el de la igualdad, adopta un enfoque de la situación; el segundo, el feminismo de la diferencia, adopta la perspectiva de la identidad.
 
La conclusión de estas reflexiones de De Asís es que es el feminismo de la igualdad, justo por manejar una visión universal de los seres humanos y considerar que debe procederse a la corrección de la situación discriminatoria en la que se encuentran las mujeres mediante la satisfacción de aquellos bienes que no tienen satisfechos, el que pretende generalizar el disfrute de derechos. El reconocimiento de la accesibilidad universal, a su parecer, "es un paso firme es este sentido".
"El feminismo de la igualdad es el que considera que debe procederse a la corrección de la situación discriminatoria en la que se encuentran las mujeres"
PRÓXIMAS ACCIONES DE CERMI Y FCM
 
El primer paso que dará el movimiento asociativo para que se considere a la mujer con discapacidad a la hora de abordar ciudades definitivamente igualitarias será elaborar un marco teórico propio que permita emitir un diagnóstico de situación. "Cuando hablan las mujeres con discapacidad acerca de cómo viven la ciudad, cómo viven el espacio, surgen cuestiones que difícilmente expresan los varones en su misma situación", argumenta la coordinadora de la FCM. 
"Cuando hablan las mujeres con discapacidad acerca de cómo viven la ciudad, cómo viven el espacio, surgen cuestiones que difícilmente expresan los varones en su misma situación"
Como ejemplo menciona Caballero el tema de la violencia como "algo que suele preocupar mucho a las mujeres en general: calles mal iluminadas, estructuras provisionales en edificios en construcción que obligan a transitar por pasadizos estrechos y sin salidas alternativas, generalmente inaccesibles. Son situaciones que las mujeres vivimos con tensión ante la posibilidad de ser atacadas", defiende. "La prevención que adoptan las mujeres cuando tienen que salir solas por la noche, por ejemplo, no es comparable con la experiencia cotidiana de los varones. No se trata obviamente de una vulnerabilidad intrínseca a nosotras, sino de un peligro objetivo resultado de una sociedad violenta contra las mujeres".
Safari Fotográfico realizado en Oviodo por 'Dexeneroconstrución' (Foto: Alba Sotelo)"El primer paso que dará el movimiento asociativo para abordar ciudades igualitarias será elaborar un marco teórico propio"
Por otra parte, la coordinadora de la FCM también cita el transporte. "Tiene una importante dimensión de género", asegura la única empleada del FCM. Las políticas que dan prioridad al uso del transporte privado en detrimento del público e inversiones en transportes de alta velocidad, sin otras alternativas y sin prever precios asequibles, relata Caballero, "tiene un impacto negativo en sectores de población como el de las personas con discapacidad y, muy especialmente, en las mujeres, con un poder adquisitivo muy bajo". 
 
En materia de accesibilidad a la información y a la comunicación es "perentorio garantizar a las mujeres y niñas con discapacidad el acceso y en un plano de igualdad", matiza la coordinadora de la entidad. Pero también en relación al derecho a la salud sexual hay que prestar especial atención a que los productos, objetos, instrumentos, herramientas y dispositivos que dan soporte a la salud sexual de las mujeres con discapacidad (anticonceptivos, camillas de exploración ginecológica, aparatos de mamografías...) sean también plenamente accesibles. En general, la demanda se centra en que todos los servicios de atención a mujeres (especialmente en los ámbitos de la salud, los derechos reproductivos, la violencia de género) deben ser plenamente accesibles para las mujeres y niñas con discapacidad.
 
CRÍTICA DEL VACÍO
 
Es manifiesta la escasa existencia de información, investigación y conciencia sobre la dimensión del género en la accesibilidad. "Se trata de una cuestión apenas abordada", corrobora Isabel Caballero, a pesar de aplaudir la labor "importantísima" realizada por el movimiento asociativo de la discapacidad reivindicando la accesibilidad universal.
 
"Sin embargo", denuncia la coordinadora de la FCM, "aún no se ha realizado un esfuerzo para que todas estas reflexiones y demandas acerca de la construcción de espacios, de bienes, servicios, del transporte, de las formas de información y comunicación, etc. incluyan una mirada interseccional desde la discapacidad y el género". 
"Aún no se ha realizado un esfuerzo para incluir una mirada interseccional desde la discapacidad y el género en la construcción de espacios, bienes y servicios"
Trabajar a partir de una única perspectiva puede servir para superar ciertas situaciones de exclusión, pero en el caso que nos ocupa, según esta experta en Género, hablar de la inclusión de las mujeres con discapacidad en este campo, pasa por tomar en consideración aspectos no solamente centrados en las relaciones desiguales de género en la sociedad patriarcal, sino también realizar un análisis y plantear reivindicaciones en materia de accesibilidad realizada por las mujeres y hombres de este sector de la sociedad a partir de la experiencia cotidiana. 
                                                    
Dos últimos apuntes, exhortaciones debieran ser, de Isabel Caballero, que pueden contribuir a la desaparición de ese sesgo o discriminación en la participación de las mujeres con discapacidad en el diseño de ciudades inclusivas. Una, terminar con la falacia de que la accesibilidad es un gasto adicional y que solo beneficia a unas pocas personas. La otra, romper con la falsa imagen del ciudadano ("varón") plenamente autónomo. Y es que, aquí todo el movimiento de la discapacidad aquiescente con la voz de este Caballero, casualidad o causalidad, de nombre Isabel: "todas las personas, de una u otra manera, nos necesitamos, dependemos unas de otras. La plena autonomía no existe, y esa interrelación necesaria no debe ser considerada de ninguna manera un déficit, sino, por el contrario, una forma humana de vivir en comunidad".
 
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