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viernes, 18 de noviembre de 2016cermi.es semanal Nº 235

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Reseña

'Introducción a una poética de lo diverso'

La poética de lo diverso

Por Esther Peñas

18/11/2016

Peculiar este escritor martiniqués que nos rescata el último número de la colección ‘Empero’ impulsada por el CERMI, Édouard Glissant (1928-2011). Su pensamiento, un tanto anárquico y frondoso, desplegado sin mucha sistematización pero cargado de intensidad, va llevando al lector por unos meandros que encallan ahora en la criollización del Caribe, ahora en la polinización de las culturas, ahora en la estética de la relación, ahora en los dramas humanos (colectivos e individuales) acumulados en el tiempo.

Portada de 'Introducción a una poética de lo diverso'En ‘Introducción a una poética de los diverso’ (Cinca Editorial), Glissant distingue al ‘emigrante armado’ o ‘emigrante fundador’ (el que llega armado e impone sus normas), el ‘emigrante familiar (que llega con sus cazos, su baúl, y que puebla las tierras del nuevo mundo) y el ‘emigrante que llega con lo puesto’ y que procura “esta suerte de circularidad que es para mí el Caribe” a la vez que “suscita la emoción de la diversidad”.
 
En unos tiempos modernos (más allá de Chaplin) marcados por la vertiginosidad de las redes sociales, donde ya no se construye una identidad (ni propia ni compartida) sino que se persigue la afinidad (un concepto mucho más fácil de sobrellevar, menos comprometido y, por tanto, menos emancipador), Glissant rescata ese mismo concepto, identidad, una identidad, la del Caribe, marcada por la criollización, que no mestizaje. “La criollización es imprevisible mientras que los efectos del mestizaje son fácilmente determinables”.
 
Al martiniqués le interesan los archipiélagos, más que las autoridades orgánicas, por eso insiste en una identidad rizomática (mentando a Deleuze) y nos anima a perder el miedo a pensar que “si voy a la búsqueda del otro, dejaré de ser yo mismo”. El interlocutor ese otro que, si quiere contestar a nuestra llamada, a nuestra propuesta, permite construir no sólo un proyecto común y plural, libre, sino también una conciencia propia.
 
Es el suyo un reconocimiento a la “emoción de la diversidad” en el que uno mismo “en perpetuo proceso, que no es un ser, sino un hacerse” va incluyendo (se) en la escucha del otro las verdades ajenas que nos ensanchan el mundo, “lo que no aspira a completar la totalidad, sino a imaginar lo no dicho”.
 
“Hemos de reconciliarnos con el pensamiento del indicio, con un pensamiento asistemático, que no será dominador, ni riguroso, ni autoritario (…) sino que se caracterizará por la intuición, la fragilidad, la ambigüedad”. Un pensamiento, una relación con el otro, con uno mismo, basada en lo poético, en esa ‘rebelión de vida’ de la que hablaba Zambrano frente a la ‘soberbia de la razón’, que pese a todo se equivoca y daña.
 
Traducido por Luis Cayo Pérez Bueno, ‘Introducción a una poética de los diverso nos conduce por las costas en las que la estética de la relación contempla (y el verbo incluye el término ‘templum’, es decir, lo sagrado) el caos que las preside (porque “todos los pensamientos sistemáticos propenden hacia la predecibilidad”). Glissant desea gobernarse en “la arena del concreto desorden de la utopía”. Por eso invita a quien quiera escucharlo a manejarse desde la raíz de lo poético y a huir de quien nunca se equivoca, de quien todo lo traduce en pensamientos exactos.
 
Y su tono es salobre, y evita la tierra gastada; por eso prefiere los parajes desconocidos en los que todo es posible. Y su tono es luminoso porque confía, y no es una esperanza pueril sino el convencimiento de que es posible encontrarse en el otro, y que el otro nos encuentre. De que la poética de lo diverso acontece. Si uno quiere, si el otro responde. Si el otro quiere, si el uno responde.
 
Glissant propone la construcción conjunta de un nuevo mundo, un mundo donde sea posible el entendimiento entre lo diverso, donde la diferencia sea el condimento que permita intensificar el sabor, un mundo donde no se doblegue a otro, sino que lo deje ser. Él invita a quien quiera sumarse. Porque para conquistar el mundo, es condición previa haberlo imaginado.
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