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viernes, 23 de octubre de 2020cermi.es semanal Nº 410

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más de 8.000 asociaciones luchando por sus derechos"

Soledad, exclusión forzosa

El muro del aislamiento se agranda durante la pandemia para las personas mayores con discapacidad

16/10/2020

Rafael Olea

La soledad no deseada y el aislamiento que sufren las personas mayores, especialmente aquellas con discapacidad, se ha incrementado notablemente durante la pandemia. Los expertos que participaron en el webinario ‘Las personas con discapacidad mayores en tiempos de pandemia’, organizado por el CERMI y el Real Patronato sobre Discapacidad, evidenciaron la necesidad de tomar conciencia para combatir la soledad no deseada, la cual empeora la calidad de vida física y psíquica de las personas.

Una persona mayor, sola sobre un pedestal. Pexels Foto: Abdel Rahman"Nos hemos enfrentado a un muro. Tenemos un problema”, expresó con rotundidad Agustín Matía, de Down España, en representación del CERMI, durante el webinario. En su opinión, “el sistema que tenemos no soporta una crisis de calado como la que estamos viviendo”, lo cual ha motivado que la atención a personas mayores esté “sufriendo mucho” y se haya incrementado notablemente el sentimiento de soledad a consecuencia de la pandemia.

Su mensaje, en el que reclama atención y solidaridad para acabar con la soledad no desada, fue compartido por todos los expertos que participaron en este segundo webinario de los seis que celebran en CERMI y el Real Patronato sobre Discapacidad con el objetivo de abordar el binomio soledad y discapacidad desde diferentes puntos de vista.
 
Matía no solo describió la soledad no deseada y el aislamiento que han padecido las personas mayores con discapacidad, sino que también denunció que en ocasiones se desestimara durante la pandemia la atención sanitaria de personas mayores o con discapacidad. “Incluso en algún documento oficial del entorno médico”, denuncia, “se planteaba que su valor social era rechazable o que había que valorarlo en términos de justificación para atenderle sanitariamente”. 
 
“Es una aberración”, advierte Matía, “que tiene que servir de llamada de atención sobre hasta qué punto, cuando hay una crisis severa, raspamos y vemos el reptil que vive debajo de los discursos”.
 

Mayores con discapacidad

 
El vicepresidente y director del Área de Alianzas y Relaciones Sociales e Internacionales de la Fundación ONCE, Miguel Ángel Cabra de Luna, recordó los importantes resultados de un informe pionero en España sobre la soledad, en el que se puso de manifiesto cómo esta “puede ser más mortal que la obesidad”.  De hecho, este estudio incidía en que vivir solo y sentirse solo no siempre eran sinónimos.
Agustín Lara.
Cabra de Luna precisó cómo los españoles opinan que el grupo social más proclive a sufrir soledad son, precisamente, las personas mayores: “Un 40 de quienes viven solos son jubilados o pensionistas y, además, dos tercios de las personas con discapacidad son personas mayores”.
 
El experto de Fundación ONCE añadió que “las personas mayores sienten la soledad con mayor intensidad que la población en general” y recordó las consecuencias físicas y psíquicas que esta provoca. 
 
La soledad no deseada, aparte de incidir con mayor intensidad en las personas mayores con discapacidad, también se ceba más con los sectores más desprotegidos. Según Cabra de Luna, el aislamiento social depende de variables sociales “como la situación laboral, el nivel educativo y, por supuesto, los ingresos”. A menor nivel, mayor soledad. 
 
Entre las soluciones para combatir la soledad, los expertos expusieron como soluciones, aunque no siempre sean posibles, vivir acompañado –lo que calificaron como el mejor antídoto-, aprender, mantener relaciones sociales, practicar aficiones… Es decir, lo que viene en llamarse un ‘envejecimiento activo’.
Miguel Ángel Cabra de Luna.
“La salvación empieza por uno mismo”, afirmó Cabra de Luna, quien destacó la necesidad de fomentar la socialización de las personas mayores, además de pedir que las administraciones y organizaciones sociales tomen conciencia y actúen contra la soledad no deseada.
 

Vivir solo vs sentirse solo

 
“No es lo mismo vivir solo que sentirse solo”, precisó la patrona de Fundación Pilares Sacramento Pinazo-Hernandis, quien diferenció entre tipos de soledad y cómo esta afecta a las personas que la padecen a no desarrollar proyectos de vida y, encima, dejar de hacer actividades que las ilusionen.
 
Por ello, la experta incidió en la necesidad de combatir la soledad, puesto que esta “no solo genera aislamiento social, sino también es un problema de salud pública”. Además, diferenció entre los diferentes tipos de soledad y advirtió que “una persona puede sentirse sola incluso rodeada de gente”.  
Captura de pantalla del cartel del webinario.
Pinazo-Hernandis también señaló que una causa que precipita el sentimiento de soledad no deseada es tener que precisar apoyo o ayuda para realizar actividades de la vida diaria. 
 

Mayor incidencia en residencias y mujeres

 
Los expertos también subrayaron cómo esa sensación de soledad no deseada es mayor en las residencias de mayores, así como entre las mujeres. En este sentido, la representante de la Fundación Pilares indicó que el 80% de las personas que viven en residencias tienen más de 80 años, siendo la inmensa mayoría (el 72%) mujeres. 
 
Las auditorías realizadas en residencias durante la pandemia revelaron, según el director de la consultora ‘The Right Link’, José Manuel Fresno, que “la soledad se ha agravado en los centros asistenciales”, a la vez que “los sentimientos mayoritarios que tienen ahora las personas que trabajan en ellas son, en un 40% o 50%, de miedo e impotencia”.
Mayte Gallego.
 
Por su parte, la representante de la Fundación CERMI Mujeres, Mayte Gallego, denunció que “las mujeres con discapacidad se han encontrado en soledad extrema durante esta pandemia y nos han contado que se han sentido desatendidas y desorientadas”.
 
Esta mayor incidencia de la soledad no deseada entre las mujeres mayores está originada, según la representante de la Fundación CERMI Mujeres, por situaciones como la menor renta o, incluso, “porque han sido cuidadoras durante toda su vida”, y tras dedicar su vida a los demás se han quedado solas. Asimismo, la experta subrayó cómo se agravó durante el confinamiento, en numerosas ocasiones, “el reparto de tareas”.
 
Gallego también recordó la mayor desatención de las mujeres dentro de la España Vaciada, así como la violencia de género que sufre el colectivo de las mujeres con discapacidad. En este sentido proclamó que “somos las propias mujeres las que tenemos que alzar la voz”, a la vez que considera necesario realizar un “plan o Pacto de Estado para controlar la lacra de la violencia de género”. “Es importante visibilizar y concienciar a las personas mayores y, más concretamente, en el caso de las personas con discapacidad”, afirmó.
 
Álvaro García Bilbao.
Una persona mayor con discapacidad, Manoli Carrión, dio voz a este sentimiento, al afirmar cómo la invadió “la soledad” durante la pandemia, y cómo luchó activamente contra ella, recurriendo “a librar batallas por mí misma y, al mismo tiempo, ser un referente para mis hijas”. Además, señaló cómo empezó a sentir la soledad cuando solicitó la jubilación de forma anticipada por una discapacidad (es una persona ciega) mientras sentía que la iban aislando en su entorno.
 
“Desde las organizaciones”, añadió Carrión, “tenemos que seguir trabajando como corriente de vida para salvaguardar nuestros derechos como personas mayores y tenemos que seguir también ejerciéndolos, practicándolos con aquellos que más lo necesitan”. Además, recomendó “la escucha, el acompañamiento y el buen hacer, sabedores de que con lo que demos cada uno de nosotros, podemos conseguir que salga el sol en sus corazones”
 
En primera persona también habló Francisco Javier Collantes, una persona mayor sorda que describió cómo el sentimiento de soledad no deseada se incrementó notablemente durante el confinamiento, al no poder acudir a las organizaciones y perder el contacto con otras personas que, como él, hablan en lengua de signos.
 
Collantes afirmó que “por el Covid, muchas organizaciones han estado cerradas, muchas personas sordas no hemos podido tener contacto con nuestras amistades, no hemos podido tener gente cerca y hemos podido relacionarnos muy poquito durante este tiempo”. Esto motivó que surgieran “problemas de depresión”.
 
El webinario fue moderado por el presidente de la Comisión de Envejecimiento Activo del CERMI, Álvaro García Bilbao, mientras que la jefa de Servicio del Real Patronato sobre Discapacidad, Elena Jariod, fue la encargada de repasar las conclusiones de la jornada, al tiempo que expresó el compromiso de este organismo para luchar contra este problema.
 
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