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CERMI.ES semanal el periódico de la discapacidad.

viernes, 05 de octubre de 2018cermi.es semanal Nº 317

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"3,8 millones de personas con discapacidad,
más de 8.000 asociaciones luchando por sus derechos"

Mesa redonda

Accesibilidad en el cine: Entre tinieblas

05/10/2018

Blanca Abella - Imágenes: Jorge Villa

En pocos años las cifras de sesiones de cine subtituladas se han multiplicado de manera importante, pero también siguen siendo numerosos los obstáculos que persisten para muchas personas con discapacidad a la hora de acudir a una sala de cine. En primer lugar, el movimiento asociativo reclama que las ayudas públicas no lleguen mientras no se logre esta accesibilidad. En segundo lugar, es necesario impulsar la formación y mejorar la información para que las producciones cinematográficas se hagan responsables de la accesibilidad desde su concepción inicial. El derecho al ocio es para todos y el cine en sala es un acto social que debe ser inclusivo.

"El cine entendido en su máximo esplendor, el cine en sala, recibe un suspenso en accesibilidad universal". Al menos así lo expresa Begoña Nieto, técnico del Área de Accesibilidad de Fiapas. Apunta, sin embargo, que el cine en el ámbito doméstico, a través de la televisión, ha avanzado de manera considerable. 
 
Josetxo Cerdán y Belén Ruiz en la mesa del CERMI sobre accesibilidad al cineSin quitar razones a la representante de Fiapas en su enfoque más crítico, interviene Belén Ruiz, directora del CESyA (Centro Español de Subtitulado y Audiodescripción), para intentar subir esa nota y expresa lo que podría ser un ‘progresa adecuadamente’ de esta manera: “El cine empieza a ser más accesible pero la accesibilidad plena no ha llegado. Cierto es que el panorama en cinco años ha cambiado considerablemente, hace cinco años apenas se proyectaron 5.000 sesiones accesibles en todo el país y en la actualidad, el año pasado, cerramos con 58.000 sesiones accesibles”. Eso sí, cuando habla de sesiones accesibles se refiere al subtitulado y la audiodescripción fundamentalmente, aunque le consta que en algunos ejercicios también se hace en lengua de signos.
 
Para Josetxo Cerdán, nuevo director de la Filmoteca Española, también existe un claro avance: “El vaso se puede ver medio lleno o medio vacío, pero ahí está el vaso. Además, parece ser que la tendencia es buena”. Y asegura que: “La directora general de cinematografía actual viene de La casa encendida, un sitio que siempre se ha preocupado mucho por las cuestiones de la accesibilidad, es decir, este tema está claramente en la agenda de la actual directora”. Y anuncia también, con satisfacción, que durante este curso 2018/2019, “en la Filmoteca nos gustaría empezar a subtitular películas españolas, esa siempre es la gran queja y es algo que además es beneficioso para nosotros y es parte de nuestra función, difundir el cine español”.
 
Sin embargo, Mª Jesús Serna, coordinadora de la Comisión de Cultura Sorda de la CNSE, se muestra más escéptica y alude en su intervención a la normativa: “Contamos con mucha legislación que nos ampara”; y se refiere en concreto a la Ley por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas y la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social, que señala el límite del 4 de diciembre de 2017 para que todos los productos, bienes, entornos y servicios sean accesibles. Afirma que esas leyes no deberían estar sujetas a “dependencias de factores externos, como son los presupuestos”, y alude a la importancia de la calidad en las adaptaciones, como el subtitulado enriquecido que ofrecen plataformas como Movistar, que “está adaptado no solo a los diálogos sino también a todos los efectos sonoros que aportan información”. 
 

Sin accesibilidad, no debe haber ayudas

 
Mª Jesús Serna, Begoña Nieto y Ángel Luis Gómez, en la mesa del CERMI sobre accesibilidad al cineY cuando se trata de legislación, casi en una sola voz, todos los participantes en la mesa entienden la importancia de regular las ayudas públicas al cine. Ángel Luis Gómez Blázquez, director de Autonomía Personal, Atención al Mayor, Ocio y Deporte de la ONCE, apunta que hay países, como Inglaterra, “donde todas las producciones audiovisuales que tienen algún coste o subvención pública, por ley, tienen que estar con la debida accesibilidad” (“Y en Estados Unidos también”, apunta Belén Ruiz). Si así fuera, el representante de la ONCE asegura que sería todo más fácil: “Si se da ese primer paso, detrás va a ir la formación, detrás de eso todo el mundo se va a dar cuenta, productores, directores, etc., de que es necesaria esa accesibilidad y que además beneficia a muchísima gente y no perjudica a nadie. Y va a ser un ahorro económico brutal”. 
 
Por parte de Fiapas, según expresa Begoña Nieto, recuerdan que ya antes de 2005, “año en que se publicó la primera Ley del cine, el movimiento asociativo, Fiapas, me consta también que CNSE y ONCE, exigíamos la accesibilidad como requisito para las ayudas; pero aquello no se recogió tal cual, se ha hecho un avance, pues la accesibilidad se entiende como un baremo para acceder a las ayudas, algo es, pero no queremos eso, queremos que sea un requisito sin el cual el cine no debe ser merecedor de ayudas públicas”.
 
A juicio de Ángel Luis Gómez, “si no hay una serie de sanciones y requisitos impuestos, no se va a lograr. Estamos en el momento de dar ese paso porque se va avanzando pero con muchísimo miedo, ahora ponemos una puntuación un poco mayor, ahora no… vamos a ver, estamos hablando de dinero público y de algo a lo que tenemos derecho, como es la accesibilidad”.
 
Rosana Rodrigo, de Fasocide, José Manuel González Huesa, director de cermi semanal, y las intérpretes de lengua de signos, durante la mesa del CERMI sobre accesibilidad al cineY por su parte, Rosana Rodrigo, de Fasocide, expresa las serias dificultades del colectivo de personas soprdociegas, teniendo en cuenta además los distintos tipos que se dan, puesto que algunas personas conservan restos visuales y/o auditivos: “Es muy difícil la accesibilidad al cine para personas sordociegas y en mi experiencia, al final siempre tengo que ir con una persona que me proporciona la información en la lengua de signos táctil. Es muy difícil adaptar todo. Lo mejor sería tener un guía-intérprete, pero entendemos que es imposible porque las instituciones públicas no van a tener dinero para eso”. 
 

La tecnología a favor

 
“Actualmente hay tecnología y avances suficientes para lograr más accesibilidad, pero en muchos casos no es problema de concienciación, lo que hay es falta de conocimiento para implementar la accesibilidad en las producciones, se desconoce incluso que no resulta tan caro o no debería ser tan caro. En este campo el CESyA está haciendo un trabajo importante de apoyo y colaboración con las asociaciones de la discapacidad, vamos avanzando pero se podría hacer muchísimo más de lo que se está haciendo”.
 
Así lo entiende también Belén Ruiz, que afirma: “Esto es tecnología y con el cine digital es muy fácil, antes era muy complicado pero ahora hay soluciones tecnológicas que alivian las dificultades y tenemos que trabajar en la convergencia del consumo audiovisual, la convergencia donde cine, televisión y móviles van a ser lo mismo”.  
 
Rosana Rodrigo, de Fasocide, durante la mesa del CERMI sobre accesibilidad al cinePero cuando se entra en el detalle tecnológico, siempre hay puntualizaciones. Por ejemplo, se habla de la ventaja de los Smartphone y sus aplicaciones, pero no son adecuadas para todos, como explica Mª Jesús Serna: “Aplicaciones como WhatsCine, para ver subtitulado, no son demasiado satisfactorias para nosotros porque si estoy mirando una pantalla, no es fácil mirar otra diferente para ver el subtitulado o la lengua de signos, para las personas sordas es mejor el subtitulado y la lengua de signos ya incrustado en la pantalla”. Entonces, Josetxo Cerdán informa del sistema que utilizan en el Cine Doré, que incluye una pantalla más, debajo de la de cine, donde se incrustan los subtítulos”. Además, explica que el subtitulado lleva dos líneas, que facilita la lectura a algunas personas, como Rosana Rodrigo, que exponía el problema de muchas personas sordociegas que pueden leer los subtítulos pero no al ritmo que suele proyectarse en salas. En una de sus intervenciones, la representante de Fasocide pedía por eso que se pudieran mantener más tiempo las líneas de subtitulado. También, en cuanto al subtitulado, especifica la importancia del color de la letra y el contraste con el fondo, así como otros detalles a tener en cuenta.
 
Todas las cuestiones tecnológicas que se han ido enumerando son los trabajos que quedan pendientes, como entiende Belén Ruiz, que señala como tarea de futuro, entre otras, la de trabajar unidos: “El camino de la accesibilidad se ha iniciado con fuerza y entereza de manera conjunta: administración pública, investigadores, usuarios, empresas… la unión de todos hará que el camino llegue a buen fin”.
 

Trabajos pendientes

 
También es el camino para lograr que la accesibilidad llegue a otras ciudades y entornos rurales, porque esa es otra de las preocupaciones expresadas por todos los miembros de la mesa, aunque tal como asegura Cerdán, “el problema en los espacios rurales no es un problema de las personas con discapacidad sino de toda la población, ya que, la experiencia en sala es cada vez más escasa, desgraciadamente”. 
 
Desde el CESyA, su directora expresa entonces la sensación tan contradictoria que les produce conocer algunas cifras de sesiones accesibles en nuestro país: “La satisfacción de saber que en lo que llevamos de año, en Madrid ya ha habido 17.000 sesiones accesibles, pero al mismo tiempo, no ha habido ninguna, por ejemplo, en Santa Cruz de Tenerife”. 
 
Foto de familia de la del CERMI sobre accesibilidad al cineEntonces surge una cuestión de indudable trascendencia, planteada por el moderador de la mesa, José Manuel González Huesa, director de “cermi.es semanal”, como es la importancia y la ventaja que supondría que la accesibilidad esté incluida desde la producción de la cinta. Según Ángel Luis Gómez: “Si las producciones apostaran desde el principio por la accesibilidad, sería mucho más fácil para Madrid, Barcelona, o para Tenerife. Los grandes problemas que hemos tenido a veces es que las productoras o distribuidoras se preguntan cuánta gente va al cine, y les contestamos lo mismo que hace años cuando cuestionaban la gente que iba en metro, poca gente iba en metro y va ahora al cine, pero porque no pueden”. 
 
Según la experiencia de Belén Ruiz, “la accesibilidad, hoy por hoy, no está en el ADN de los productores y creadores de cine; bien es cierto que llevamos trabajando en la formación desde hace años, pero creo que esto solo será una realidad si en los currículos formativos de todos los que hacen cine está metida como una herramienta adicional, aparte del vestuario, la iluminación… cuando eso sea una realidad, será mucho más sencillo concienciar a la sociedad y a los profesionales de que el cine tiene que ser accesible. Estamos en el camino adecuado, el camino ha sido largo y arduo y no ha terminado, ahora hay que empezar por la formación y las ayudas, creo que la obligatoriedad de que la accesibilidad sea innegociable para prestar cualquier ayuda al cine”. 
 
Desde la CNSE apuestan también por fomentar el cine “producido y realizado en lengua de signos, que aporta el máximo disfrute al colectivo de personas signantes y hay diversos certámenes de cine signado, dentro del propio movimiento asociativo nacional e internacional, sin embargo las administraciones no apoyan este tipo de cinematografía que es completamente accesible”, afirma Mª Jesús Serna. 
 
Y para seguir mejorando en todo lo referente a esta cuestión, sería necesario también publicitar de alguna manera la accesibilidad que ofrecen las salas, porque a veces esa información no llega al público al que va destinado, según señala Begoña Nieto: “Que se haga pública esa información, como práctica habitual, en las taquillas, en la guía del ocio…”.
 
Es importante contar con todo el público, tal y como señalaba el representante de la ONCE, pues es cierto que si las personas con discapacidad no van mucho al cine, es porque no pueden, porque a menudo no es accesible. Y es un negocio, como expresan algunas personas en esta mesa, teniendo en cuenta que las personas con discapacidad representan un 10% de la población, más sus familias, porque de hecho, suelen ir acompañados por más personas.
 
Y es que el cine en sala no deja de ser un acto social, como expresa en su ‘alegato’ final Josetxo Cerdán: “Hay una cosa muy bonita del cine tradicional, de la gran pantalla, y es el cine como un acto social, el compartir con otros, en este caso como un acto social inclusivo. Y tiene que ser accesible”.
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