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CERMI.ES semanal el periódico de la discapacidad.

viernes, 19 de febrero de 2021cermi.es semanal Nº 425

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"3,8 millones de personas con discapacidad,
más de 8.000 asociaciones luchando por sus derechos"

Opinión

Transformación digital. Un poliedro de múltiples caras y aristas

Por Jesús García Lorente, director General de la Confederación Autismo España

19/02/2021

Jesús García Lorente, director General de la Confederación Autismo EspañaAun no siendo nuevo el concepto ni la detección de la necesidad, la crisis del COVID-19 ha puesto en evidencia más que nunca le necesidad de hacer las cosas de manera diferente, y sobre todo nos ha hecho entonar nuestro propio “Yes We Can”. Y es que ciertamente somos capaces de hacerlo. De nuevo en situación límite, emerge el manido y no por ello menos cierto, “La necesidad agudiza el ingenio”.
 
Hoy en día, las actividades digitales suponen más del 20% del PIB mundial. Así mismo, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) son las impulsoras de más del 40% del crecimiento anual de productividad en la UE y cerca del 25% del impulso del PIB. Sin embargo, solo el 8% de las ONG españolas prevé una estrategia digital definida. Y es que, aunque el 99% utilicemos página web, el 93% redes sociales, el 49% intranet, el 26% plataformas de crowdfunding y hasta el 22% aplicaciones móviles (Caralt, Carreras & Sureda, 2017), estamos centrando nuestra digitalización en la mera aplicación de herramientas tecnológicas, y sin embargo las acciones que suponen una auténtica transformación, ligadas al talento y al cambio organizacional no alcanzan el 10%, tal y como se desprende del Barómetro de la digitalización del Tercer Sector de ISDIGITAL Foundation.
 
Sin duda, nos encontramos en el “punto de no retorno”. Ya no nos vale con la mera implantación de herramientas tecnológicas periféricas e inconexas, y se nos acabaron las excusas para ir directos a la transformación del núcleo de nuestras organizaciones, y aprovechar la gran oportunidad que constituye el nuevo contexto digital de ampliar nuestra base social, incrementar nuestra capacidad de influencia, mejorar nuestros proyectos y servicios, captar más recursos, u optimizar la gestión de procesos y equipos. Para ello tendremos que tener en cuenta que requerirá lo mejor de nosotros para adaptarnos, una visión y planificación a varios años, inversión en formación, talento y recursos, y sobre todo un gran cambio cultural de nuestras organizaciones. Y es que cuando hablamos de “transformación digital”, en realidad nos referimos a adaptarnos a la nueva “era digital”, y por tanto, al nuevo término acuñado “Darwinismo digital” que no es otra cosa que el clásico “adaptarse o morir” …
 

Transformación digital multinivel. Digitalizar sin deshumanizar

 
De acuerdo. Adaptémonos, despejemos nuestras dudas y miedos lógicos y aprovechemos la oportunidad. Pero… ¿Cómo?, ¿Por dónde empezamos?. Pues sin duda respetándonos a nosotros mismos, a nuestra esencia, a lo que somos, a nuestra misión y nuestros valores, y por supuesto de manera coordinada y colectiva y sin dejar a nadie atrás.
 
La mayor parte de nuestras organizaciones, se han consolidado en movimientos sociales únicos y de representación legítimos, como conglomerados a su vez de muchas organizaciones que se interrelacionan entre sí, que construyen un ideario y persiguen un fin común, y que de una u otra manera se distribuyen su ámbito de actuación, de trabajo, de actividades y tareas, según el nivel en el que se encuentren. 
 
De esta forma, lo que llamamos en el Tercer Sector entidades de primer, segundo o tercer nivel, sin duda será nuestro eje de decisión colectiva de cómo y hasta donde digitalizarnos. Podremos trasformar de una manera muy significativa nuestras actividades relacionadas con la comunicación, sensibilización, incidencia social, intercambio de información, coordinación, trabajo en red, captación de fondos, etc., e incluso con mayores dificultades las de representación e incidencia política y reivindicación. Pero lo que nos hace únicos e insustituibles y que está en el corazón de lo más humano de nuestras organizaciones como “personas que trabajan para personas”, que no es otra cosa que la construcción de redes de apoyo directos a las personas con discapacidad y sus familias, ni deberemos ni probablemente podremos digitalizar, más allá de modernizar y optimizar con la aplicación de nuevos modelos, metodologías y herramientas de intervención, si no queremos perder nuestra principal razón de ser, deshumanizarnos, desnaturalizarnos, y por qué no, hasta industrializarnos y deslocalizarnos.
 
Por tanto, antes de “resetearnos”, e “hipervincularnos” a la “era digital”, analicemos nuestro grado de madurez tecnológica, definamos para cada una de las áreas del trabajo multinivel que realizamos qué grado de transformación digital es el óptimo, y tracemos a conciencia nuestra estrategia digital a largo plazo incluyendo a toda nuestra organización, y teniendo en cuenta las distintas velocidades de adaptación al cambio. No vaya a ser que nos “formateemos” sin garantías de hacerlo en “modo seguro”, nos vayamos por las “nubes” “navegando” entre “Hercios”, “Píxeles”, “Bits”, “Nits”, “Cookies”, “Drivers” y “Chips” intentando averiguar cómo “logearnos” para descifrar el “código abierto” que reduzca nuestra “brecha digital”, y al final aturdidos, desnortados y a la vez entusiasmados por el cambio, provoquemos un “descalabro digital” para nuestro sector, en “4K UltraHD”.
 

Big Tech. Cuando la defensa de los derechos y libertades cambia repentinamente de escenario

 
Y más allá de lo operativo, ¿en qué lugar quedan los derechos y libertades de las personas con discapacidad y sus familias en esta nueva era digital?
 
Son décadas las que llevamos como sector luchando por la defensa de las personas con discapacidad y sus familias, como ciudadanos de pleno derecho. En concreto desde Autismo España cerca de 30, y las organizaciones más veteranas de la discapacidad cercanas ya a la cifra mágica de los 100. En todos estos años hemos aprendido a desenvolvernos principalmente en el terreno político y de las Administraciones Públicas, reivindicando aquello que como ciudadanos nos corresponde. Con lealtad institucional y visión de estado, las entidades de la discapacidad han sabido hacer un ejercicio de Lobby responsable y ordenado, instando incansablemente el cambio, y mejorando en el fondo de forma global nuestra sociedad y cada rincón de nuestro país, con interlocutores con reglas del juego muy definidas, y vías de acceso muy localizadas y localizables.
 
Sin embargo, si caemos en la cuenta de que la capitalización bursátil de Apple duplica el PIB de España, la de Microsoft es similar al PIB de países como Rusia, Canadá o Brasil, o la de Amazon supera al PIB de México o Australia, el nuevo “Imperialismo Digital” y escenario donde defender nuestros derechos y libertades, no puede sino darnos vértigo. Si a esto le añadimos nuestro cada vez más limitado poder de decisión sobre la digitalización de nuestros hábitos y canales de comunicación, información o socialización y hasta el de nuestras propias vidas, el cual se ha visto además brutalmente mermado desde el inicio de la pandemia con visos de “haber venido para quedarse”, sin duda el acceso universal y la inclusión social de las personas con discapacidad, cada vez dependerá más de estos nuevos y poderosísimos actores. 
 
Nuevos actores que no son estados ni países sino empresas privadas y por tanto con lógica de mercado, que no responden a las palancas de cambio que estamos acostumbrados a utilizar en nuestro ejercicio de Lobby, que cuentan con regulaciones débiles y complejas por su carácter global, y a los cuales nos costará mucho más hacer llegar nuestras demandas y necesidades a sus núcleos de poder, que a los poderes públicos. 
 
En 2018 el gobierno de España aprobó la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales que además lo es de garantía de los Derechos Digitales. Por otra parte, la Carta de Derechos Digitales del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital se encuentra en estos momentos en fase de elaboración final. En palabras de la propia Secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, “el objetivo principal es elaborar reglas justas para que los derechos de los que disfrutamos en el mundo offline estén igualmente protegidos en el digital”
 
A nosotros, por nuestra parte y como sector, nos tocará sin duda estar muy atentos, innovarnos, transformarnos y redoblar esfuerzos en nuestro legítimo ejercicio de Lobby, con el fin de seguir reivindicando los derechos y libertades de las personas con discapacidad y sus familias de la manera más óptima y efectiva posible. Esperemos que después de tantos años, este nuevo contexto no nos haga tener que dejar en segundo plano el reivindicarnos como “ciudadanos de pleno derecho”, para pasar a hacerlo solo como meros “consumidores de pleno derecho”.
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